martes, 3 de mayo de 2016

Salario emocional

"Es el verdadero arte del maestro despertar la alegría por el trabajo y el conocimiento". Albert Einstein

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 15 segs)



En EEUU, pioneros actuales de muchas políticas laborales gracias a sus multinacionales tecnológicas, empiezan a cuestionar la validez de la tesis sobre la bondad de tener una mesa de ping-pong en la sala de descanso. Haciendo de dicha mesa un símbolo de otros entretenimientos y ventajas que las grandes empresas usan para mejorar la satisfacción del empleado, y de ahí su productividad. Hasta tal punto se significa dicho símbolo que algunos gurús, probablemente en broma, analizan el estado de las empresas de mesas de tenis mesa para comprobar el pulso de las empresas tecnológicas o "puntocom".

Un alegato contra empresas que, imitando a Google, instalan pequeñas distracciones en sustitución de un mejor sueldo. Uno de los ponentes que critica esta tendencia comentaba el otro día en la CNN que si un trabajador tiene un sueldo de 1000 dólares y una mesa de ping-pong, no dudaría en cambiarse a una empresa donde le pagasen 1500 dolares, incluso sin sala de empleados donde relajarse en el descanso.

La base de que un empleado feliz es más productivo se ha establecido fuera de toda duda, más en un país donde se suceden "batallas" por captar talento de otras compañías y retener el propio, el debate actual versa más en el terreno de las medidas para lograr esa felicidad y fidelidad. El salario emocional se enfrenta al viejo paradigma del salario a secas.

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