martes, 31 de mayo de 2016

Meritos

"Disfruto ganando un título. Pero lo que ya se hizo se quedó atrás. El fútbol siempre es el mañana". Simeone

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 5 segs)


El sábado se repitió la historia de hace dos años: El Atlético de Madrid perdió la final de la Champions frente a su eterno rival, el Real Madrid, y al igual que hace dos años, hubo oportunidad de haber ganado. Incluso los que no somos muy futboleros veíamos que esta final tenía algo de épico.

Lo malo del fútbol es que al final no cuenta que casi ganases, a grandes rasgos lo que cuenta para la historia es el trofeo en la vitrina. Por eso no a todos cogió por sorpresa las palabras de Simeone tras el partido donde dejaba caer que quizás es momento de dejar el equipo. Es sin duda uno de los arquitectos de la actual racha del Atleti, un equipo con historia pero con un presupuesto menor que le dificulta competir contra los grandes de Europa.

No entiendo mucho de fútbol, me conozco las reglas, veo algún partido y percibo la estrategia que hay detrás del deporte, siempre he preferido jugarlo a verlo, pero es evidente que si el talento se paga, cuando tu presupuesto es reducido, tu talento es menor. Se puede decir que no, que lo que cuentan son los colores, pero al final los que van ganando copas son profesionales que se venden al mejor precio. No es una ley física, puedes gastarte millones en un jugador que luego no rinde, pero si tienes mucho dinero puedes comprar más y descartarlos con mayor alegría (los equipos con mayores presupuestos coinciden casi con los equipos que más lejos llegan en competiciones internacionales). Un poco como las grandes empresas, Cocacola se puede permitir el lujo de lanzar productos extraños (como la cocacola con vainilla), aunque les supongan un coste considerable de producción y distribución, su cuenta de resultados no sufre tanto y puede asumir el riesgo. Pero si Refrescos Perez (nombre ficticio) decide lanzar un producto nuevo que luego no funciona, lo mismo debe cerrar. O si hace las cosas bien no tiene porque cerrar, pero asumirá el riesgo con menos alegria y lanzará menos productos nuevos.

Dicho esto, lo de Simeone es entendible. Los que de verdad quieren arriesgar con productos en los que creen deben pasar a empresas que se puedan permitir el lujo de innovar, si no en el juego o en el estilo, al menos en la gestión. Los colores están muy bien para los aficionados, pero los que viven de sus victorias necesitan ganar.

Lo que se hace más difícil de asimilar del técnico argentino es su timing, como si perder la final de la Champions fuera una deshonra. Después de eliminar a dos de los tres mejores equipos de Europa, y poner en aprietos al otro de los tres. Con un presupuesto que apenas llega al tercio del dinero que manejan el Barcelona o Real Madrid. Y llegar a la final de la Champions supone unos ingresos importantes para un equipo como el Atlético, que puede permitir mantener a la plantilla actual y reforzar poco a poco. A veces se quieren resultados demasiado rápido, lo que lleva a la frustración, pero las empresas más pequeñas deben dedicar más tiempo si quieren unos cimientos suficientes para aguantar la responsabilidad de retos mayores.

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