lunes, 11 de abril de 2016

Ley de Murphy

"Si algo puede salir bien o mal, saldrá mal y de la peor forma posible" Ley de Murphy

(tiempo de lectura medio estimado: 2 min y 30 segs)


No hay excusa para que este post, que se tendría que haber publicado el viernes, salga el lunes a última hora. La culpa es absoluta y rotundamente mía, pero hay una historia detrás.

El jueves de la semana pasada me regalaron una tarjeta gráfica de gama alta. Pensé en montarla tranquilamente el viernes por la tarde, configurarla y publicar en mi blog como tengo programado. Todo iba bien, vine del curso de aleman antes de lo previsto y desmonté la torre. El primer problema es que la tarjeta gráfica mide 29 centímetros, y el compartimento de mi caja está preparado para alojar tarjetas de como mucho 27 centímetros. La solución pasaba por cortar la chapa que hace de soporte a los discos duros. Medí, tomé notas y decidí sacrificar una unidad de almacenamiento secundaria.

En ese momento me sentí tan germánico con la eficiencia de mi tiempo que hasta me puse música en alemán para cortar la chapa. Dediqué más de una hora con un corta-alambres, ganando milímetro a milímetro a una chapa especialmente resistente. Podría haber pedido herramientas a algún amigo, pero lo cierto es que quería acabar cuanto antes y hacerlo a mano era la opción más inmediata. A pesar del gran trabajo que supone cortarlo, iba a buen ritmo gracias a que estoy medio en forma y la música marcaba una velocidad contundente.

Una vez encajada, con mucho sudor y varios orgullosos arañazos, me dispuse a engancharla a la fuente de alimentación. Mi fuente tiene 8 años, cuando hasta las tarjetas gráficas más potentes iban sobradas con dos conectores PCI de potencia, la nueva tarjeta requiere cuatro.

Al día siguiente fui a una tienda de informática de barrio que pertenece a una franquicia, con un modelo de fuente de alimentación determinado que tenían en stock según su página web. El dependiente, que lleva varios años ahí, me dijo que eso era imposible, le enseñé las referencias de su propia web en el móvil, y me dijo que eso estaba mal y que me la pedía para la semana que viene. Al decirle que no, que me urgía, me ofreció otro modelo que me valía igualmente. Miré la potencia y los conectores y le dije que no. Insistió en que sí. Sólo con desembalarla vi que era imposible.

Mi siguiente destino fue una famosa tienda de electrónica, aunque su catálogo de componentes de ordenador  es muy reducido, siempre tienen algunos modelos de cada cosa para salir al paso. Me llevé una de las fuentes con la potencia que quería. Volví a casa y me dispuse a hacer las cosas bien. Voltímetro en mano fui conectando elemento a elemento y midiendo el voltaje de salida, tomando notas de medidas y de mis procesos de instalación (como si montase un avión). Al conectar la placa base, el procesador y la caja se encendió durante unos segundos, todo marcaba las tensiones adecuadas. Se apagó solo antes de iniciar Windows. Y al reencender saltó un chispazo de la fuente. Volví a la segunda tienda y pedí hablar con servicio técnico, que yo creía experimentado por el volumen de ventas, que sólo supo decirme "¿has enganchado el enchufe a la red?", le dije que sí y le enseñé mis notas explicándole mi proceso de montaje, "entonces, ¿seguro que estaba el interruptor encendido?". Pedí que me devolvieran mi dinero y me fui muy enfadado.

Busqué en una tienda española de componentes, cuyos almacenes están en Murcia, encontré la fuente que me valía y escribí al fabricante, una empresa alemana (casualidad). Me dirigí a ellos, un sábado por la tarde, tanto en inglés como en alemán (diccionario en mano), para practicar. Me respondieron al poco tiempo, tanto en inglés como en alemán, dándome la enhorabuena por mi alemán y señalando que era un poco demasiado formal, pero correcto. Ese modelo en concreto se quedaba un tanto justo con mi equipo y me recomendaron gastarme algo más en el modelo superior, no por ahora, si no para que dentro de 5 años siguiera con potencia suficiente a pesar de la inevitable pérdida de eficiencia.

Compré el modelo superior como me habían recomendado en la tienda de componentes online de Murcia, y estos gestionaron mi pedido de forma tan espectacular, que el lunes a medio día lo tenía en casa (habiéndolo pedido un sábado por la tarde). Seguí el proceso más seguro, que es lento pero descarto que posibles averías me estropeen otros componentes, y por fin todo funciona a la perfección.

No valdría para un estudio de eficiencia, pero la empresa alemana con la que traté fue impecable. De las tres empresas españolas, sólo una demostró estar a la altura.

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