"Nuestras vidas y nuestras decisiones... Al igual que las trayectorias
cuánticas, se entienden momento a momento, en cada encrucijada, cada
encuentro... Sugiere una nueva dirección potencial." Película "El atlas de las nubes"
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Cuando estaba a mitad de carrera, y no había probado el sector de la
investigación y el I+D+i, no sabía muy bien como enfocar mi
trayectoria, y me apetecía probar cosas radicales que reportasen
muchos ingresos. Mi opción más peculiar fue solicitar empleo en una
planta petrolífera en el mar del norte.
Las condiciones para entrar eran sorprendentes: casi no pedían
experiencia laboral a pesar de la alta retribución, sin embargo se
exigían pruebas físicas muy similares a las de bombero (especial
gracia me hizo la de resistencia en carrera, ¿para una plataforma
petrolífera no sería mejor resistencia en natación? Al parecer se
asume que si caes al agua, da igual si sabes nadar), y se incidía
mucho en el factor psicológico. Para el puesto que solicité, al
menos.
La idea era sencilla, tres meses en alta mar con turnos de 12 horas,
un mes en tierra con disponibilidad absoluta para coger un
helicóptero para volar hasta la plataforma y dos meses de
vacaciones. Me convencía la idea a pesar de saber que sólo 1 de
cada 4 decidían repetir el ciclo. Tras pasar el primer proceso de
selección, nunca más supe de ellos, por lo visto la plataforma para
la que se generaban los empleos tuvo un cese de producción repentino
y el proceso se estancó. Pero aún hoy sigo con curiosidad por saber
si aguantaría algo que a tanta gente abocaba al abandono.
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