miércoles, 9 de noviembre de 2016

Incomprensión

"La soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos." Francis Bacon

(tiempo de lectura medio, sin links: 7 mins)


Pensaba programarlo para el viernes, que no estaré disponible, pero tiene más sentido que lo publique hoy. Este post va a ser absolutamente personal, generalmente cuento anécdotas pero en esta ocasión voy a dar un paso más allá, y voy a profundizar. Por favor, leed hasta el final antes de formarse una idea equivocada (que ya me ha pasado).

He seguido de cerca el desenlace de las elecciones de EEUU, e intercambiando mensajes por whatsapp con varias personas y un grupo de amigos. En lineas generales, en Europa, y en especial en España, hemos pasado un poco del tema hasta ahora, apenas nos llegaba información de las locuras de Trump, pero nada de análisis en profundidad de uno u otro candidato. Ni, en general, teníamos idea de como funcionan las elecciones allí,o de quienes eran los otros 8 candidatos disponibles. ¿Cuántos artículos han explicado el escándalo de los emails de Clinton? ¿Cuántos economistas han analizado las muchas quiebras empresariales de Trump? Alguno suelto y sin profundizar demasiado.

Yo no puedo quedarme sólo con eso, y luego lanzar las consignas ideológicas prefabricadas. Ya no se si de nacimiento, o por formación, necesito comprender las cosas. Necesito comprender como un tipo con mensajes racistas, machistas, anti-sistema, anti-europeo (quiere cancelar el TTIP), que ha humillado a familiares de soldados caídos en combate (algo casi Sacrosanto en EEUU), que ha puesto en duda a los científicos, a los grandes empresarios (obviándose él, claro) y a parte de sus aliados comerciales, puede ser candidato a la Casa Blanca, y no uno cualquiera, si uno que pugnaba con posibilidades por el Despacho Oval.

Es algo así como quien ve una máquina que coge lingotes de acero por un lado y por el otro devuelve eslabones que van formando una cadena. Donde mucha gente simplemente se sorprende, a mi me gusta indagar, ver las entrañas de la maquinaria, entender cada paso. Hay un vídeo en Internet en el que muestran el paso final, en el que transforma varas de acero en eslabones y los enlaza. La primera vez estuve 10 minutos viéndolo en bucle, analizando cada movimiento rotatorio, cada oscilación, cada golpe preciso de la cuchilla de corte.

Con las elecciones de EEUU me ha pasado igual, me fascinaba que una candidata como Hillary Clinton no pudiera arrasar con un tipo como Trump enfrente. Y más en un país puntero en muchos temas, que aloja grandes universidades y es cuna de grandes empresas. Así que me puse manos a la obra y me metí de lleno en redes sociales con predominancia estadounidense. Pregunté a unos y a otros. Observé y escuché mucho. Necesitaba comprender el proceso, no quedarme con el resultado final.

El primer impacto fue darme cuenta de que la mayoría de potenciales votantes de Trump no eran rednecks. Era gente normal para el estándar americano, que en otro momento no hubieran votado a un candidato así, pero que en este momento económico, político y social, no veían alternativa. Una semana antes de las elecciones empecé a comprender por qué Trump tenía el apoyo que tenía. No compartía su punto de vista, pero la gente con la que hablaba que iban a votarle no parecían desequilibrados, ni extremistas, no todos al menos.

En estas elecciones había 10 candidatos, pero el sistema electoral, y en cierto modo la sociedad, te empuja a elegir entre los dos primeros, los demócratas y los republicanos. Los otros apenas tienen espacio en televisión, se insta al voto útil, etc. La decisión pasa a ser binaria. O Clinton o Trump. En España con 4 grandes partidos nacionales y varios regionales ya tenemos problemas para encuadrarnos ciegamente en uno de ellos, ¿qué pasaría si aquí sólo tuviéramos dos opciones?

En EEUU el primer efecto es una baja participación. No llegan al 55% de los posible electores. Es decir, casi la mitad de la gente con derecho a voto decide no hacerlo. En unas elecciones con tantas repercusiones mediáticas. Sea cual sea tu ideología, o el candidato que menos horroroso te parezca, eso ya da pistas de que a este lado del Atlántico hemos simplificado mucho y se nos escapan matices.

Así que he intentado ser aséptico con mis ideas previas, hacer un trabajo sistemático y organizado, para encontrar esos matices sin la pátina de ideología:

1) Es una elección binaria, no te puedes salir de ahí, debes buscar uno de los extremos y adaptarte a él. Habrá cosas que no te gusten, y otras que sí. En este caso en particular, más que cosas positivas de los candidatos, la gente se decantaba al otro lado por las cosas negativas.

2) Se vota a un equipo, la cara visible es el candidato, pero votas a un partido o ideología. Aquí pasa igual, estoy seguro que hay muchos votantes del PP que no se sienten cómodos con Rajoy, y muchos votantes de Podemos que no se siente cómodos con Pablo Iglesias. Gran parte del propio Partido Republicano no aceptan a Trump, pero muchos le han votado a pesar de ello.

3) La clase media norteamericana, como en general la europea, está perdiendo peso. Ven que su nivel de vida, incluso trabajando, cae poco a poco, irremisiblemente. Hablé con un tipo de 40 años que lleva trabajando 20 en la misma empresa como administrativo, y me comentaba que le han acortado la jornada laboral y el sueldo. Y que tenía miedo del despido, porque mientras que al principio pudo ahorrar y comprarse una casa, actualmente apenas llega a final de mes con su sueldo y el de su mujer. Y que incluso ha renunciado a su cabaña en el lago, imagen típica, para que su hija mayor fuera a la Universidad. Trump ha sabido manipular este descontento y atraerlo a su campaña con razonamientos a menudo cogidos por los pelos. Pero Clinton no ha sabido calmar a esa parte de la población.

4) Enlazando con el punto 3, muchos ven a Clinton como parte del sistema, que lleva dos décadas en cargos públicos. La candidata de Wall Street. El mismo Wall Street que les condujo a una crisis brutal de la que, a pesar de los datos positivos, no han salido todavía. De todos aquellos que especularon en grandes bancos y agencias de rating, pocos han sido juzgados, el sistema financiero se mantiene intacto. Y de eso se culpa a establishment que muchos dicen Clinton representa. La gente quiere un cambio.

5) El sistema estadounidense deja mucha más libertad a sus congresistas para que voten contra aquello que promueve el presidente. Si Obama, con buenos proyectos e ideas, con apoyo de su partido, no pudo sacar adelante casi nada, ¿Qué puede hacer Trump si todo lo que decida debe pasar por el Senado y Congreso? Lo comentaba el martes, pocos creen realmente que vaya a haber un cambio para bien o para mal. Al margen de bromas y memes, no había sensación de urgencia real de tener que parar a nadie, la prueba es que casi la mitad de los votantes se ha quedado en casa.

6) A los mítines de Clinton iban estrellas del cine y de la música, llenaba estadios. Trump casi siempre salía solo, ni siquiera sus compañeros de partido querían salir con él y sus mítines rara vez llegaban a congregar a la cuarta parte de los que congregaba su rival. Esto es algo que me han comentado con frecuencia, en EEUU son conscientes de que todo es espectáculo, les gustan mucho las grandes puestas en escena. Confían en que Trump simplemente esté siendo un showman para salir en los medios y ganar apoyos, y creen que el verdadero Trump, ya con el cargo ganado, se parezca más al que dio el discurso moderado de aceptación del resultado, y no el Trump demagogo de la campaña electoral.

7) Uno de los argumentos más esgrimidos es la firma del pacto TTIP con Europa, un pacto de libre comercio que aquí asusta especialmente a la franja izquierda del ideario europeo. Trump alega que en un pacto similar con México se prometieron 20 millones de puestos de trabajo por la apertura de fronteras, pero que estudios recientes demuestran que EEUU perdió un millón de puestos de trabajo por la deslocalización. De nuevo se une al punto 3. Es más que probable que Trump se haya beneficiado de este tipo de pactos como empresario, pero ha sabido canalizar ese descontento social y ese miedo a perder el puesto de trabajo del americano medio.

8) El candidato que más conectaba con la gente joven era Bernie Sanders, del Partido Demócrata, que fue desbancado en las primarias en un duelo muy igualado con Hillary Clinton. Es palpable el descontento de votantes jóvenes y que probablemente se han quedado en casa porque la candidata no les convencía.Y ha habido una diferencia muy pequeña en votos como para que esto también cuente.

9) En general se daba por hecha la victoria de Clinton. En las encuestas más pesimistas tan sólo se otorgaba un 20% de probabilidades de que ganase Trump. En parte eso ha hecho que muchos no del todo convencidos se quedasen en casa, especialmente jovenes, y que otros muchos votasen a Trump como toque de atención a las élites. Algo así como lo que pasó en el Brexit (y que ya comenté en este blog).

Estoy seguro que entre los votantes de Trump habrá racistas, machistas y cualquiera de los extremos más sórdidos del arco electoral americano, pero no ha ganado por eso, ha ganado por los matices que han atraído a la clase media. Aún con varios días intentando formarme, he dejado muchas lagunas de información que por tiempo e interés he obviado (al final, yo no puedo votar y mi tiempo es limitado), puede que más adelante profundice, por curiosidad, en los escándalos de unos y otros.

Explicar esto me ha costado dos discusiones con personas cercanas, una especialmente íntima, que daban por hecho mi apoyo a Trump, algo sumamente ridículo para cualquiera que me conozca minimamente. Es probable que si no hubiera otro candidato salvo Trump, yo me hubiera quedado en casa, no me gustan las promesas que no se pueden cumplir ni los insultos, pero es necesario saber como funcionan las cosas si en algún momento pretendemos arreglarlas o cambiarlas. Sin artificios, sin mirar a otra parte. Eso es lo que hace un ingeniero.

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