"Smi mens jernet er varmt." ("Forja el hierro cuando todavía está caliente")
Proverbio noruego
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)
Un veterano cocinero de Barcelona decidió iniciar una particular búsqueda por su comarca para recuperar aquellas frutas y hortalizas que se han ido quedando relegadas por su baja producción o por su poca resistencia a los usos agrícolas actuales.
Su intención no era recuperar sabores perdidos, como comentaba el martes pasado, si no una especie de homenaje a la biodiversidad y a la tradición. Recorrió los mercados tradicionales y fue haciendo labores de investigador nato para ir llegando a los payeses que seguían usando las semillas originales de las especies que sus antepasados habían cultivado.
Pueblo a pueblo para recuperar un cierto legado en declive, y con bastante éxito dado que es un viaje personal. En el momento en que leí su historia, hace un par de años, había recuperado 120 tipos de semillas. Incluso comentaba la anécdota de que había recuperado un bote de semillas con más de 30 años, y que había logrado hacerlas germinar.
Quitando el romanticismo de la historia, y la lucha de algunos ciudadanos por recuperar partes de la historia local, aunque sean en su vertiente gastronómica, existe un proyecto de mucha más envergadura, la bóveda de las semillas. Se enclava sólo a 1400 km del Polo Norte, en un archipiélago noruego alejado del continente, rodeado de pequeños asentamientos escasamente poblados o directamente abandonados.
Su indice de semillas almacenadas se cuentan por cientos de miles, de más de 5000 especies distintas, aportadas desde más de 200 países por particulares, fundaciones o gobiernos. Es lo más parecido a un bunker, construido a 150 metros de profundidad para garantizar un entorno de baja temperatura por si la refrigeración artificial falla debido a averías, guerras o desastres de gran envergadura. Este proyecto no está revestido del romanticismo del cocinero barcelonés, se consideran una especie de arca de Noé del mundo vegetal y sus semillas podrían, muy pragmáticamente, ser clonadas o modificadas para afrontar nuevos retos alimentarios de la humanidad.
Cuanto más he ido leyendo sobre el tema de esta semana, más me
convencía de añadir un nuevo destino a mi lista de lugares que visitar, a pesar de la advertencia de viajar armado por el peligro real que suponen los osos polares, y
es que entrar en esta bóveda debe ser toda una experiencia.
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