"Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas". Demóstenes
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Mi
hermano y yo llevamos unos meses dándole vueltas al tema de montar
una academia. El problema es que queremos hacerlo bien, haciendo un
plan de negocio previo y ofreciendo servicios adecuados para no tener
que cerrar por falta de usuarios. Buena parte del tiempo que no he
estado dedicándole al máster, o al trabajo, cuando ha habido, lo he
dedicado a aprender sobre emprender.
La
necesidad por tener éxito es absoluta pues en España los huecos en
el CV y negocios fallidos se llevan peor que en otros países. Es difícil de justificar si has emprendido, te has peleado durante un
par de años y luego todo ha quedado en tiempo y dinero empleados sin éxito. Dentro de lo que cabe yo veo mis fracasos como algo positivo,
“meter la pata” y defraudar a otros (mi familia, amigos o mi
jefe) me incomoda y aprendo para no hacerlo de nuevo, me he pasado
más de una noche en vela por errores en el trabajo hasta que he
logrado resolverlos, pero el entrevistador o responsable de RRHH no
me conoce y puede no verlo así. Incluso aunque lo comente en una
entrevista, puede optar por no creerme.
A
raíz de la apertura de la una academia en mi propia calle, en un
local muy cercano al que habiamos pensado nosotros, acudí al
profesor de cierto curso que estamos haciendo, y que es emprendedor
de pro, para comentárselo. Me dijo: “A veces hay que lanzarse sin
más, no hay seguridad nunca. No la busques. Si puedes lanza tu proyecto y ve
modificándolo sobre la marcha”. No se hasta que punto me convence
el consejo, habrá que pensarlo.
Siendo las fechas que son, ¡felices fiestas!