martes, 26 de septiembre de 2017

Mentalidad

"고생 끝에 낙이 온다"
"Al final del sufrimiento viene la felicidad."
Proverbio coreano.

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 40 segs)

Depende de la situación geográfica, la manera de enfrentarse a los problemas es distinta, tanto a nivel personal, como profesional. Nuestra reacción viene marcada por nuestro carácter, que viene definido por genética, tradiciones y educación. Sin duda para establecer "estándares" de respuesta (con sus excepciones) es adecuado fijarse en las divisiones regionales.

Actualmente el sector del videojuego parece estar polarizándose: O hacen megaproducciones de decenas (o cientos) de millones de dolares para consolas y ordenadores, con un precio del producto a lo "tradicional", unos 60 o 70 euros. O hacen juegos para móvil con mucha menos inversión, gratuitos pero con micro-transacciones internas para obtener ventajas. Estos segundos obtienen beneficios más variables pero la masa potencial de clientes es mucho mayor.

Ha llegado a Europa uno de los videojuegos coreanos para móvil que están rompiendo el mercado asiático. En sus dos primeras semanas tuvo beneficios de 21 millones de dólares, y es un resultado más que interesante. Viene de una saga nacida para ordenadores, pero ha dado el salto al movil con lo que se presupone que va a herederar un importante número de jugadores de su saga matriz.

Pero en Europa parece que no va a funcionar tan bien, aunque tendrá sin duda unos resultados buenos. No somos su mercado. Los desarrolladores son coreanos y el juego es para un público asiático. El principal escollo reside en su sistema de "esfuerzo vs recompensa", que es desalentador para el europeo medio. Es necesario estar durante horas repitiendo una serie de acciones para obtener "premios" que te permitan evolucionar dentro del juego, cualquiera que no le dedique una considerable cantidad de tiempo corre el riesgo de quedarse descolgado respecto a otros jugadores.

En Europa tenemos menos paciencia, y no concebimos diversión en estar varias horas sin un hilo argumental, sin algo atrayente, sin "recompensas". Mientras que ellos tienen un sistema muy expansivo, nosotros tendemos a sistemas más intensivos. Y es curioso el paralelismo que se traza desde al ocio al mercado laboral.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Major Tom

"Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido." Carl Sagan 

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 25 segs)

Siempre que hablo de temas referentes a la exploración espacial, me pongo de fondo alguna de las versiones de Spaces Oddity de David Bowie. Quizás porque lo considero uno de los pocos temas en los que ingenieria, ciencia y poesía van casi de la mano y esta canción saca un lado más humano.




En prácticamente todos los campos la ingeniería es inflexible... se tiene que limitar a los hechos, a las leyes físicas y jugamos con eso. No hay margen para sentimientos, ni para cuestiones políticas, ni para revanchas identitarias (el uso del proyecto puede, la realización no). La ingeniería es fría. Casi todos los ingenieros de los que he hablado del tema han pasado malos ratos, noches con los ojos abiertos mirando al techo buscando una solución a un problema. Se podrán negociar los margenes de seguridad, pero no se puede negociar la física, ni las limitaciones.

Pero en el tema espacial encuentro ese pequeño resquicio de poesía, de mirar al infinito y pensar que sí, que habrá problemas que nos quiten el sueño, pero es llevar al se humano más allá de esa frontera. Y uno se siente pequeño.

martes, 19 de septiembre de 2017

Cassini

“La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible”. Segunda ley de Arthur C. Clarke.

(tiempo de lectura medio estimado, sin links:  1 min y 20 segs)


La semana pasada nos despedimos de uno de los proyectos espaciales más prolíficos tras 13 años de investigación: La sonda Cassini se desintegraba en la atmósfera de Saturno.

Ha estado 13 años enviando fotografías y datos de Saturno, sus anillos y sus lunas, ofreciendo nuevos datos y cambiando paradigmas como el que afirmaba que era necesario estar a la distancia exacta, con poco margen, del sol para poder albergar vida. Cassini envió datos que hacen pensar que hay océanos de agua líquida bajo la superficie de las lunas de Saturno, lo que amplia el rango de distancia de planetas frente a su estrella con capacidad de tener vida.

El final de la misión ha sido una despedida a lo grande, con la sonda estallando en llamas y convirtiéndose en una estrella fugaz en la superficie de Saturno. Ya sin combustible y sin capacidad casi para maniobrar, decidieron que se acercase al propio planeta, entrar en su atmósfera y tomar las últimas fotos épicas. Su destrucción, también calculada, se debe a la decisión de evitar riesgos y no contaminar accidentalmente algunas de las lunas que había estado estudiando.

Detrás de este trabajo, de esta documentación y de una cantidad ingente de datos, ha habido miles de profesionales dedicados durante 30 años que ha durado el proyecto. Para algunos casi un hijo, toda una vida. No ocultan las peleas constantes entre ciencia e ingeniería, pero lo que ha conseguido ha sido unir esas dos disciplinas para acercarnos un paso más allá en la profundidad del espacio.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Proactividad y costes

"La creatividad y la innovación requieren flexibilidad y asumir riesgos." Brian Tracy

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 40 segs)

Ya comenté que había estado un mes ausente, y no por estar de vacaciones durante un mes entero sino por haber hecho unas practicas para completar un certificado oficial. La empresa a la que me destinaron se encarga de hacer armarios eléctricos de todo tipo, en mi estancia allí tenían proyectados varios para control y operación de la potencia en depuradoras.

Al inicio de la primera semana no había nadie en el taller, así que nos pidieron organizar los pedidos e inventariar el material que más tarde usarían los cuadristas para montar los armarios. Nada que ver con nuestra categoría profesional, ni ingenieros ni proyectistas, acabamos de mozos de almacén. A pesar de la desazón (por ser suave), es entendible, no van a dar proyectos de ingenieria tan especificos a gente que acaba de llegar y que no puede tener una supervisión constante. Así que nos arremangamos y ordenamos el almacén prestando especial atención a la documentación técnica y a los planos de montaje de algunos de los proyectos en curso, una cosa es mancharse las manos y otra es no querer sacar algo de rendimiento. Así que esos primeros días adquirí bastantes conocimientos mucho más prácticos de lo que uno obtiene sentado en un ordenador, es un plus poder tener entre las manos los elementos, ver los planos de montaje y cableado y tiempo para "trastear" con ellos.

Al final de esa primera semana aparecieron los operarios, con una rutina de trabajo establecida que nos dejó un poco de lado mientras preparaban su vuelta, y puede que fuera una de las experiencias laborales más interesantes que he tenido hasta ahora.

No relacionada con la electricidad, pero con la gestión de equipos y recursos humanos. Al estar sin tareas propias, y sin ánimo de estorbar, me hice a un lado y observé la organización.

Todos y cada uno de los pasos a dar en el mecanizado de los armarios, y en su montaje posterior, tenía que pasar por la supervisión del jefe de taller, que a parte de estar respondiendo a preguntas y dando el visto bueno a los tres operarios, tenía que discutir con los proyectistas por gazapos en los planos, por los pedidos o modificaciones por parte del cliente, sin descuidar su propio trabajo como cuadrista. Un tipo muy capaz.

El problema es que cuando tenía algún problema con algún pedido, y tenía que estar en oficinas, el trabajo se estancaba en el taller. Había una situación de cuello de botella evidente. Ya no digo que los nuevos, o los que estábamos con unas practicas temporales, tuviéramos vetado el salirnos del guión, hasta los más veteranos paraban si el jefe de taller no daba la orden explicita de seguir. Ni un taladro más, ni un remache más, ni un montar un cable más.

Parte del carácter de ser flexible, y yo lo soy hasta cierto punto, es un espíritu crítico. Si algo no sale hay que ver porque no sale y buscar alternativas. Y yo lo pasaba mal porque, incluso sin tener una implicación real en la empresa, veía cosas que se podían hacer mejor o momentos de parón que bien podrían haberse aprovechado con otros métodos. Uno se adapta, pero no quiere decir que esté cómodo.

Lo que pude ir viendo es que cualquier fallo era malgastar material, y en cada proyecto había que ajustar mucho los costes para que fuera rentable sacarlo adelante. Por tanto, la proactividad estaba muy mal vista porque podía llevar a errores, con un coste asociado, no había margen para andar "probando". No querían gente adaptable o flexible, que tuviera sus propias ideas, querían operarios que simplemente hicieran lo que les decían, en un sistema muy rígido, para no salirse ni un milímetro de lo calculado. Era más barato pagar horas no aprovechadas, que pagar material mal aprovechado, y es que en ello les iba el beneficio. 

martes, 12 de septiembre de 2017

Adaptabilidad y flexibilidad

"El comportamiento termina cuando la necesidad es satisfecha: el retorno al equilibrio se caracteriza entonces por un sentimiento de satisfacción" Jean Piaget

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)

El mundo laboral evoluciona a un alto ritmo. En medios dedicados a la economía publican periódicamente noticias sobre los trabajos que ahora no existen pero que probablemente van a ser necesarios en una década (o este otro enlace). Y uno de los mantras es que se buscan profesionales adaptables y flexibles.

Hace 10 o 15 años era impensable fijar la vista en el espacio y pensar que tendríamos una fuente de recursos minerales "inagotable" allí arriba, y desde hace un par de años se considera muy seriamente la minería espacial. China, como acto de fuerza en su paso firme por la hegemonía que quiere arrebatarle a EEUU, envía un cohete mensual al espacio. Y su programa espacial (y otro link aquí) es más ambicioso que el de Europa o Rusia.

La geopolítica avanza, la conectividad avanza y es difícil concebir el mismo entorno laboral que el de hace una década, y seguramente será muy distinto al que viviremos en una década, incluso estando en una isla como es Europa, y aún más "isla" como es España.

Pero surgen voces opuestas a la necesidad "imperiosa" de buscar talentos que sean flexibles y se adapten. Quizás, se plantean, sea incluso contraproducente tener a ese tipo de personas en el equipo, no tanto por esas capacidades como tal, si no por los rasgos de personalidad que hay detrás. Las personas que se adaptan a todo lo hacen a las buenas y a las malas, y no buscarán tratar de cambiar una situación perniciosa para ellas o para la empresa. Y alguien flexible puede sentirse incómodo para llevar a cabo planes estructurados porque en su carácter está el cambio.

Piaget, psicólogo y biólogo, defensor del enfoque constructivista del aprendizaje, todos somos flexibles y adaptables en distintos grados y cambiamos nuestro enfoque con nuevas vivencias. Algunos más fácilmente, otros con mayor dificultad. Por tanto parece que lo ideal es estudiar detalladamente cuales son las necesidades reales de la empresa, y elegir el grado de capacidad en función de los resultados. No siempre más adaptable o flexible es mejor.

lunes, 11 de septiembre de 2017

De vuelta

"A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco" Michel de Montaigne

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 30 segundos)


Al final ha sido una pausa larga en el blog, más de lo esperado y conveniente, pero al volver del viaje a Suiza empecé unas prácticas no remuneradas en una empresa de montaje de armarios eléctricos, dos semanas que necesitaba para conseguir el certificado de proyectista de baja y alta tensión. No he parado este mes, y aunque la mayor parte de los días me acostaba agotado física y mentalmente, era feliz porque hacía tiempo que no vivía un periodo de estrés que me llevase al máximo.

He llenado la recamara de historias y anécdotas durante este mes, y mañana empezaré de nuevo con el ritmo habitual de publicación de dos posts por semana.

Para los que también estéis empezando a volver a la rutina después del periodo estival, feliz reenganche.   

viernes, 4 de agosto de 2017

Vacaciones

En Agosto la actividad del blog se verá seriamente reducida por varias razones.

La primera de ellas es la preparación y asistencia a varias entrevistas en distintos procesos selectivos.

El otro motivo de peso es un viaje a Suiza de varios días en el que no dispondré de acceso a Internet.

viernes, 28 de julio de 2017

Cerebro

"Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes" Truman Capote

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 45 segs)

Llevo 3 semanas girando en torno al mismo tema. En primer lugar, a las posiciones que podemos tomar en una reunión de equipo para afrontar un tema común. Y las posibles dinámicas para hacer avanzar la solución de un proyecto.

La semana pasada coincidió la difusión del estudio sobre imágenes manipuladas y los resultados, más bien pobres, de detección de trucajes en la imagen. Un 60%, cuando ya estamos avisados de la posibilidad de que hayan sido editadas, es realmente bajo. Incluso con unas pautas sobre qué buscar el porcentaje no mejora más que sensiblemente. Es difícil llevar la contraria a nuestros propios ojos.

Esta semana ha tocado hablar sobre el cerebro, no es la primera vez, ni será la última. Soy un ingeniero que atesora conocimientos diversos y peculiares. Muy peculiares.

He tenido algunas experiencias enriquecedoras en las ultimas semanas. Una de ellas fue una dinámica de grupo para un puesto de trabajo en determinada empresa. La dinámica consistió en buscar una solución a un problema de la propia empresa, con el fin de que debatiésemos, intentásemos explicar nuestros puntos de vista y demostrar la capacidad de trabajo en equipo, en este caso con otros candidatos. Lo interesante es que el puesto es una beca, espectacular pero beca, y los aspirantes muy jóvenes, pocos pasamos la treintena, y casi sin experiencia.

En el polo opuesto, estuve en un debate sobre fiscalidad a raíz de un mensaje de whatsapp que está circulando. En ese grupo soy el más joven, la experiencia rebosa en el resto de componentes y aunque el tema de debate se alejaba de nuestro gremio (ingeniería), no quedaba tan lejos como para no poder razonar con cierto criterio, incluso cuando carezcamos de los datos concretos. Decidí participar activamente porque, por mi otra formación (MBA), sí era una voz relativamente autorizada.

En el primer caso por inexperiencia, y cierta candidez, y en el segundo por ideología, y sin rastro alguno de candidez, se dijeron, y mantuvieron, algunas cosas poco defendibles desde un punto de vista “profesional”. Me chocó porque en una dinámica de una entrevista de trabajo para titulados universitarios y en un foro de técnicos se espera cierto grado de análisis.

Pero nuestro cerebro tiene sus propios mecanismos, trata de protegerse, en ello le ha ido la  supervivencia durante cientos de miles de años. Estamos programados para no cuestionar nuestras ideas. Cuando alguien nos lleva la contraria, se activa el mecanismo “fight or flight”. El análisis pormenorizado no es una de sus prioridades.

A mi me pasa, y eso que tengo fama de ser un tipo tranquilo que sabe manejar los tiempos. Pero hay veces que simplemente me quito el sombrero gris, lo tiro bien lejos, y me sale el primate interior. Muy metafóricamente. No perderé las formas, pero noto como pierdo capacidad racional y mis decisiones se vuelven más instintivas.

Es inevitable, antes o después el cerebro primitivo va a influir en nuestra capacidad de debatir, de negociar o de trabajar en equipo, y no es razonable. No siempre es malo, pero a veces irá en contra de nuestros intereses o los de nuestra empresa (creados a partir de estructuras sociales, alejadas de los instintos primarios). ¿No será mejor cultivar la parte analítica y llevar ese trabajo hecho de antes para evitar deficiencias ya metidos en faena? Aunque a veces parezcamos algo repelentes.

martes, 25 de julio de 2017

Rechazo y dolor físico

"La memoria es el centinela del cerebro." William Shakespeare

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)

Un estudio de 2013 analizó las implicaciones fisiológicas del rechazo. La conclusión fue que la parte del cerebro que se activa al ser rechazados es la misma que se activa cuando sufrimos dolor físico. Se activan las mismas reacciones e, incluso, el cerebro da la orden de liberar una sustancia opiácea que rellena los huecos entre las neuronas y que trata de mitigar el dolor, sin importar si este es físico o emocional.

Responde a un rasgo evolutivo. Aquellos individuos sensibles al rechazo eran más capaces de modificar las conductas que molestaban a la tribu y así no ser expulsados. El miedo al rechazo es un instinto codificado en los genes. De hecho hay fundamentos fisiológicos para decir que está en los genes: los individuos con mayor capacidad de segregar la sustancia opiácea son más insensibles al rechazo porque el “dolor” se propaga con menor efectividad.

El rechazo tiene el efecto de bajar temporalmente nuestro Coeficiente Intelectual, afecta a nuestra memoria a corto plazo, a nuestra capacidad de toma de decisiones y, además, no es racional. En uno de los estudios se mostraron a varias personas imágenes de otros adultos y les pidieron seleccionar a aquellos con los que creían poder tener una atracción romántica, como si fuera una web de citas. El dolor emocional no se mitigó cuando a los sujetos de estudio se les comunicó que los perfiles que les habían rechazado eran falsos, o cuando se les decía que pertenecían a grupos como el Ku Klux Klan. El dolor estaba ahí, permanecía contra toda lógica, incluso sabiendo que el rechazo era falso y provocado.

Es más, el cerebro apenas es capaz de recrear dolor físico, cuando pensamos en una experiencia físicamente dolorosa, generalmente no somos capaces de evocar de nuevo ese dolor. Sin embargo, cuando la experiencia fue emocionalmente dolorosa o embarazosa, el cerebro activa la misma respuesta y es posible incluso experimentar los mismos efectos rememorando la experiencia traumática de rechazo.

viernes, 21 de julio de 2017

Colchones

"Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver." Proverbio judío

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins)

Cuando estaba haciendo el Camino de Santiago Primitivo comprobamos que las vertientes menos conocidas del Camino de Santiago suelen tener infraestructuras más modestas, nada que ver con el Camino de Santiago Francés, por ejemplo, supongo que el más frecuentado.

Tras una de las jornadas más duras, con ya varios días de cansancio acumulado en hombros y piernas, llegamos a una pequeña aldeita cuyo albergue estaba situado en una ladera, con un paisaje espectacular de fondo. En las fotos que había visto antes del viaje, ese albergue parecía modesto pero cuco, en persona era un poco menos atractivo.

Nada más entrar en el cuerpo principal de la pequeña edificación, la sala de las literas, vimos mucho barro y moscas. O los anteriores peregrinos no lo habían dejado nada bien, o la dejadez era evidente desde hacía días o semanas (nada que ver con lo mostrado en las fotos). La ducha daba reparos, por ser eufemistico. Y por la noche, en la litera de abajo, veía un montón de bichitos negros corretear en el colchón de arriba cada vez que la chica que dormía en la parte alta de la litera se movía.

Tampoco pudimos hacer nada, no había más en 10 km a la redonda, y andando, con ya unos cuantos kilómetros en las piernas, no es fácil decidir dejar algo estable y conocido por algo que no sabíamos si iba a estar igual. Y estaba tan cansado que, a pesar de mi animadversión por insectos varios, simplemente me puse de lado para no ver el colchón de arriba.

No es un negocio, funcionan con la voluntad, creo recordar que tenían establecido un precio voluntario de 3 euros para pagar mantenimiento, luz y agua. Las fotos que pusieron eran cucas por el mero prestigio, no por el dinero.

Pensándolo en retrospectiva, y siempre desde el ocio, más de un hotel o de un restaurante, me ha decepcionado después de ver que la realidad tenía poco que ver con las fotos (y ellos si tienen un afan lucrativo). ¿Cómo no sera a mayor escala con negocios más importantes? ¿O entre empresas cuando se mueven millones de euros?

El estudio que comentaba el martes, más allá de lo anecdótico del estudio y de las imágenes, arroja una conclusión interesante, es posible entrenar nuestra capacidad analítica y crítica para detectar estos fraudes. Y es importante en varios sentidos, tanto en lo personal, como ante responsabilidades laborales.   

martes, 18 de julio de 2017

Imagenes manipuladas

“Lies sound like facts to those who've been conditioned to mis-recognize the truth” DaShanne Stokes

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 25 segs)

Estos días está siendo noticia un estudio sobre la capacidad de la gente para advertir manipulación en las imágenes que vemos online. Ya comentaba la semana pasada que hay que ser muy analíticos porque nuestro cerebro tiende a engañarnos. ¿Y cuando intentan engañarnos desde fuera?.

El estudio, publicado en la revista Cognitive Research: Principles and Implications, expuso a voluntarios a una batería de 10 imágenes distintas, la mitad de ellas sin manipular, y la otra mitad manipuladas de alguna forma (añadiendo elementos, eliminándolos, alargando los existentes, etc). De la base de 707 participantes se infiere que sólo podemos detectar, de media, un 60% de las imágenes manipuladas, y tan sólo podemos encontrar el elemento exacto manipulado en un 45% de las ocasiones.

La autora, Sophie Nightingale, habla de la importancia de este estudio en un momento en el que la tecnología nos bombardea con imágenes constantemente y estamos expuestos a fuentes manipuladas. Cualquiera puede ser víctima de una noticia falsa e, incluso, modificar los recuerdos que tenemos manipulando el material gráfico disponible.

En otro experimento posterior se indicó a los nuevos participantes algunas pautas para encontrar las manipulaciones, y aunque apenas mejoró la detección de imágenes manipuladas hasta el 65%, los participantes fueron capaces de señalar con mayor precisión los elementos manipulados, lo que, a juicio de los autores, significa que unas pautas más focalizadas ayudan a detectar en qué formas somos manipulados, y que hay que incidir en encontrar métodos que mejoren la percepción de estar siendo manipulados.

viernes, 14 de julio de 2017

Sombrero gris

"Ningún hombre es lo suficientemente sabio por sí mismo." Platón

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 40 segs)

A raíz del post del martes, me ha llegado algún mensaje en el que me señalaban que había hecho mucha incidencia en el sobrero negro intentando explicarlo más detalladamente. Y, efectivamente, es la postura que suelo tomar de forma natural.

En el día a día no suelo lleva la contraria a casi nadie, cada uno tiene su punto de vista y suelo tener bastante empatía al respecto. Pero en el entorno laboral sí suelo ser un poco más crítico con las cosas que no veo del todo claras, y eso me viene por formación. Me gusta empaparme en datos (también me gusta "llevar" el sombrero blanco) e, inevitablemente, me lleva a cuestionar lo que veo, es mi trasfondo científico el que manda ahí. Digamos que lo mio es un sombrero gris.

Si en mi día a día no soy crítico, y mi científico interior se queda calladito, ¿por qué serlo en proyectos laborales? Soy plenamente consciente de que el cerebro nos hace trampas de forma instintiva y es prioritario parar y analizar.

Mi postura es totalmente constructiva, y si ya hay otro crítico en el grupo, me posiciono más en el lado de buscar soluciones creativas, pero considero necesario que haya siempre alguien que busque los puntos débiles, porque es mejor buscarlos cuando todavía hay solución en una fase inicial que tener que apresurarse cuando ya es tarde y el proyecto peligra, o ya hemos invertido demasiado y dar marcha atrás supone un sacrificio.

Es un poco la filosofía del "décimo hombre", esta regla que se popularizó en la película "Guerra Mundial Z" como un sistema de la inteligencia israelí que les salva inicialmente del desastre y se basa en que si hay 9 personas de acuerdo en algo, la décima debe dudar y cuestionar. Nada puede pasar por alto, incluso cuando parece evidente que no hay peligro. No hay indicios de que realmente usen esa regla, pero sí he leído que suelen tener equipos que analizan tesis improbables con una finalidad parecida. La idea es anticiparse a los problemas antes de que surjan, incluso cuando todo parece ir bien.

martes, 11 de julio de 2017

Seis sombreros

"La curiosidad y el afán de resolver dilemas constituyen el sello distintivo de nuestra especie" Carl Sagan

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 25 segs)

En las tomas de decisiones grupales, en las que hay que debatir un tema, es difícil llegar a un acuerdo común, especialmente si el número de asistentes es alto. Jeff Bezos instauró la regla de las dos pizzas, si una reunión necesita más de dos pizzas para comer es que hay demasiada gente, precisamente para evitar grandes reuniones improductivas.

Pero incluso en pequeños grupos hay situaciones en las que se llega a un punto muerto por la incapacidad de llegar a entendimientos. Habrá ocasiones, especialmente en negociaciones económicas, en las que la mejor decisión es simplemente levantarse de la mesa, pero dentro de la misma empresa eso no es tan fácil, ni recomendable.

Para llegar a puntos de acuerdo el psicólogo Edward de Bono ha diseñado un sistema en el que prima una especie de empatía a la hora de exponer nuestra ideas. El sistema de los seis sombreros establece unas reglas para aportar ideas a la reunión de forma ordenada y coordinada. Se reparten seis sombreros de distintos colores, y cada color tiene asignada una función, que el portador del sombrero debe intentar desarrollar lo mejor posible.

El portador del sombrero blanco, por ejemplo, debe aportar datos y hechos concretos. Mostrar las facetas del problema más técnicas, sin opiniones propias.

El portador del sombrero rojo expone el problema desde el punto de vista más visceral, aludiendo a emociones y basándose casi en intuiciones.

El sombrero negro tiene un tinte un poco más peculiar y cuesta más definirlo. Responde al juicio negativo, y no significa que haya que ser negativo, ni poner pegas a todo, pero sí analizar el problema y buscar los posibles fallos para construir soluciones en torno a aquellas debilidades que hay que buscar a conciencia.

El sombrero amarillo es el contrapunto, se fija especialmente en lo positivo, y lo exterioriza. Se aísla de lo negativo, para presentar sólo en las ventajas.

El sombrero verde lleva a su portador a tener que esforzarse en el pensamiento lateral, a la búsqueda de alternativas más creativas, a lanzar ideas más creativas.

El sombrero azul lleva al pensamiento analítico sobre la propia reunión, si se está haciendo correctamente, cuando debe intervenir cada tipo de sombrero, recopilar la información que haya ido saliendo. Su función es la de un moderador.

Este sistema se puede usar de forma que cada asistente lleve un tipo de sombrero y se debata, cambiando el tipo de sombrero entre los asistentes para ir variando los puntos de vista. O bien se puede aplicar secuencialmente, todos usan el mismo sombrero metafórico a la vez, si toca actuar desde el sombrero blanco, todos los asistentes intentarán ser asépticos y si se usa el verde, todos creativos.

No hay sistema perfecto, pero existen opciones distintas que ir probando con distintos grupos para ver qué funciona y qué no funciona de cara a mejorar las decisiones que redunden en un mejor rumbo de la empresa.

viernes, 7 de julio de 2017

Construcción

"Ningún hombre es lo suficientemente sabio por sí mismo." Platón

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)

Antes del curso de certificación no tenía mucha idea de construcción. Apurando, no tenía tampoco mucha idea de instalaciones eléctricas más allá de la propia teoría estudiada en la carrera. Afortunadamente tengo disposición a aprender y he dado con gente que sabe mucho y de la que he exprimido lo que he podido.

En teoría para las instalaciones eléctricas no es necesario saber de construcción, los esquemas unifilares no entienden de muros, pero ayuda bastante a la hora de diseñar un proyecto completo, tanto en coste como en seguridad. Hay que dar un paso atrás y observar el conjunto, sobretodo si queremos saber por donde pasan físicamente los cables y así poder calcular su recorrido y la longitud total que necesitamos. En una vivienda unos cálculos mal hechos nos llevan a puñado de metros de más, que aumentan poco el coste, en un edificio completo la desviación supone cifras más contundentes (y ni hablar en instalaciones industriales de gran calado).

El otro día hicimos un ejercicio en CYPE, y a pesar de no haberlo usado nunca, avancé bastante gracias a que tengo nociones de Autocad y de diseño 3D. El ejercicio se basaba en un edificio, 2 plantas subterráneas y 5 plantas sobre el nivel de suelo, que serviría de vivienda a 18 familias, con dos locales y una veintena de plazas de garaje. Dado que iba a buen ritmo, el profesor me pidió que calculase también la salubridad y el estudio térmico. Tuve que estudiarme las respectivas normativas para anticipar que fallos iba a darme CYPE, que es muy completo, pero hay que saber qué se hace.

Manejar software siempre se me ha dado relativamente bien, pero tuve que hacer un par de consultas para tener nociones general de por donde hacer pasar los conductos de ventilación, o el hueco más idóneo para lanzar todos los cables que cruzaban desde el cuadro inferior hasta la planta más alta de todas. Ahora tengo algunos conceptos claros y conseguí diseñar todo el edificio en un tiempo más que aceptable. Es buena idea rodearse de gente que sabe.

martes, 4 de julio de 2017

CYPE

"La educación es un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad" Aristóteles

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 30 segs)

Llevo un par de semanas aprendiendo a usar el nuevo software de ingeniería que da nombre a este post, de la mano de Cype Ingenieros. Más que un único programa de cálculo, es un conjunto de varias decenas de ellos que abarcan todo lo necesario para el cálculo de instalaciones de un edificio en función de su uso, y cumpliendo la normativa de cada país (podemos elegir entre varios, pero sin duda el más completo es España dado que la desarrolladora es española).

Aunque la función principal de un ingeniero eléctrico debería ceñirse a las instalaciones eléctricas, lo habitual es que en una empresa de ingeniería pequeña o mediana también se encargue de climatización, salubridad, iluminación e, incluso, fontanería. Cype puede encargarse de eso.

Una de las partes más importantes a la hora de afrontar un proyecto es definir bien el edificio, es decir, usar unos planos buenos, con medidas precisas, e ir desarrollando los forjados, los cerramientos y los materiales de suelos y ventanas (hay un amplio catálogo para no tener que hacerlo manualmente) para que el programa pueda calcular donde están las roturas térmicas y los flujos de calor y aire. De nuevo, si las instalaciones son sólo eléctricas será innecesario, pero si ya incluimos climatización o salubridad, es de vital importancia conocer el edificio y los materiales de los que está hecho.

No es difícil, casi un juego, pero requiere de tiempo, organización y meticulosidad. El programa ya se encargará de indicarnos dónde no cumplimos la normativa y propondrá soluciones para solventarlo. Cuando el diseño esté acabado y se hayan corregido todos los errores, generará un presupuesto detallado, un plan de Seguridad y Salud y una memoria, ningún documento es perfecto, pero ayuda bastante para tener una base sobre la que trabajar.

viernes, 30 de junio de 2017

Competencia

 "An rud nach gabh leasachadh, 'S fheudar cur suas leis"
Trad: "Lo que no se puede evitar debe llevarse a cabo"
Proverbio Irlandés

(tiempo de lectura medio estimado, sin links:  1 min y 35 segs)

El otro día charlaba con un compañero que también jugó al rugby y me comentaba que antes de cada partido, por poco nivel que tuvieran los adversarios, salían nerviosos al campo. Eso mismo me pasaba en Irlanda cuando jugué algún partido, que a pesar de saber que partíamos con ventaja, salíamos dando saltitos, cardíacos, incluso cuando entre los compañeros de equipo había militares. Existía un riesgo inherente a la actividad y la adrenalina se disparaba.

Antes de cada "partida", de cada momento en el que se compite, hay cierta tensión, especialmente si hay algún tipo de riesgo físico, pero también cuando podemos jugarnos algo más emocional, bienes o aspectos de nuestro futuro. El adicto al juego no lo hace por la posibilidad de llevarse dinero, la adicción es al riesgo, a competir contra otros o contra la casa.

Sobre el experimento que comentaba el martes, he participado en algunos parecidos, no tanto enfocados a la gestualidad de los ganadores y de los perdedores, sino a las dinámicas de grupo. En mi caso siempre suelo empezar con el ánimo de colaborar más que de competir, si ambos podemos ganar con poco riesgo, ¿para qué arriesgarse a perder todo por un pequeño margen extra de ganancia? La suma de las ganancias de ambas partes suele superar a las ganancias que obtiene uno solo si acapara la recompensa. Obviamente hay veces que si el entorno no está por colaborar, hay que remangarse y meterse en el barro, soy conservador pero no niego que disfruto con algo de riesgo si me veo en la tesitura de tener que hacerlo. Al fin y al cabo, a veces no hay elección y lo mejor es saber adaptarse y hasta hacerlo tuyo.

martes, 27 de junio de 2017

Sonrisa

"El hombre sabe mucho más de lo que él entiende."  Alfred Adler

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 35 segs).
 
En la University of Southern California han llegado a una conclusión curiosa sobre el gesto tras la victoria o la derrota. Según ellos, una persona que sonríe al ganar, tendrá menos oportunidades de ganar la siguiente competición contra el mismo oponente.

Para el experimento se ha usado una de las dinámicas de grupo ya trilladas en el estudio sociológico. Se enfrenta a dos sujetos, y se les ofrece un dinero con dos opciones. Dividir o quedárselo todo. Si ambos deciden dividir, ambos se llevan una parte. Si ambos deciden quedárselo todo, no ganan nada ninguno. Y si uno opta por dividir, y el otro por quedárselo todo, es este segundo individuo el que se lo lleva todo.

En el estudio del primer párrafo se enfrentó a los dos concursantes mediante Skype y se grabó las reacciones de ambos. Y el ganador que tendía a sonreír tras la victoria tenía más tendencia a ser visto de forma agresiva en el futuro y sus ganancias se reducían. Sin embargo, el perdedor que sonreía parecía ganarse una imagen de persona dispuesta a colaborar y en general tendía a aumentar sus ganancias. El estudio se realizó usando big data.

Aunque en el resumen de la investigación, y en general en los experimentos que usan está dinámica de "split/steal", se habla como si realmente fuese una competición, no tiene mucho sentido en el terreno deportivo. Realmente es una herramienta de estudio sociológico que se puede aplicar al resto del espectro, en el día a día, para valorar la cooperación en el grupo. A veces parece que estos estudios quedan muy lejanos del mundo empresarial, pero el buen manejo de las emociones de un equipo puede hacer que marque la diferencia.

miércoles, 14 de junio de 2017

Paréntesis

 "Yo era entonces un idealista de cátedra...." Leopoldo Alas Clarín

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)

Ayer no pude publicar, y la situación apunta a que me será muy difícil hacerlo esta semana y la próxima. He sobrestimado la longitud del día.

Actualmente tengo activos cuatro procesos de selección. Dos de ellos implican exámenes tipo oposición donde se valora el nivel de Inglés y el estudio del temario facilitado en la convocatoria, para los que estudio una media de 5 o 6 horas cada mañana. Por las tardes estoy realizando un curso de Instalaciones Eléctricas de Baja y Alta Tensión que me lleva otras 6 horas, más otras 2 horas en total de transportes de un lugar a otro, y a casa. Estoy desarrollando la habilidad de comer mientras camino por la puerta del Sol sorteando turistas.

Obviamente el blog, y construir una imagen digital medio decente, es una meta importante, pero lo primero es el trabajo, o la posibilidad de obtener uno. Y no me puedo permitir aflojar el ritmo, o empobrecer la eficiencia con menos horas de sueño o ejercicio, ya recortadas, porque estos procesos tienen mucha afluencia y competir es una necesidad, especialmente cuando hay candidatos que se pueden dedicar a prepararse a tiempo completo.

En paralelo, estoy intentando construir dos nuevas relaciones de amistad con personas que han vivido gran parte de su vida en Inglaterra y que suponen un salto para mi nivel de Inglés. Aunque puedo mantener conversaciones fluidas, noto que la ausencia de una práctica consistente me hace estar menos ágil cuando surge la oportunidad de hablar con alguien. No busco un profesor, aunque estoy seguro de que hay margen para aprender, sino alguien con quien irme de cañas y hablar en un ambiente distendido para volver a coger ritmo y depurar mi acento (a juzgar por experiencias recientes, demasiado irlandés). Si alguien puede/quiere echarme una mano en esto, ya sabéis mi correo (mmonzonmoreno@hotmail.es).

Por tanto, y aunque no me siento del todo cómodo con la decisión, debo priorizar y el blog quedará relegado a un segundo plano hasta que haga los exámenes. El 27 de junio volveré a escribir, espero veros de vuelta.




viernes, 9 de junio de 2017

Horizonte

"Cuando lo hayas encontrado, anótalo" Charles Dickens

(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 45 segs)

No es que me atraiga especialmente el tema de los aviones militares, asunto que protagonizó el post del martes pasado. Es más, puede que haya algún error de bulto porque mis conocimientos están ahí, pero son limitados, y sin tiempo para ampliarlos. Va la disculpa a los que saben del tema a fondo.

La idea real, y he recibido algunos emails preguntando, era otra. Por un lado, evidenciar las no siempre bien planificadas estrategias a largo plazo. Construir un porta-aviones que requiere de aviones de despegue vertical, de los que España no tiene ningún programa propio, ni participa en ellos, es una temeridad estratégica. Me consta que para tomar ciertas decisiones tenemos que ajustar los presupuestos (y hablo en general), si la opción ideal cuesta 90, pero sólo tenemos 70, y no podemos conseguir ni un céntimo más... lo más común es pensar en corto plazo y que sean los que vengan después los que asuman las limitaciones. 

Por otro lado quería hablar de la capacidad de negociación, que desemboca en el mismo punto. No es lo mismo comprar 12 aviones, que comprar 60. Y no se busca la rebaja de precio, si no controlar el mantenimiento (que en la vida útil de un avión puede duplicar el coste inicial de este) y los detalles de desarrollo que permitan estudiar la tecnología, añadir conocimientos formando técnicos específicos o generar industria propia que pueda afrontar ese mantenimiento. Al igual que en el párrafo anterior, lo deseable es pensar a largo plazo, aunque la tendencia es quedarse en el corto y pagar menos de inicio y que sean los de después los que se enfrenten a las limitaciones.

En algún proyecto que he realizado contemplaba opciones previsibles a largo plazo, y ni otros compañeros, ni el cliente, han aceptado el sobrecoste. Pensar en 10 o 15 años es difícil cuando el desembolso se hace hoy. Obviamente el cliente manda y sin el apoyo unánime de los compañeros, no se suele discutir con quien paga, pero a veces cuesta no echar la vista al horizonte.

(Nota posterior: A veces el horizonte emociona y asusta a partes iguales.)

martes, 6 de junio de 2017

F-35

"Quien desea luchar, debe primero saber el costo" Sun Tzu

(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 40 segs)

España se plantea comprar 60 unidades de F-35, el avión de combate de EEUU. Aunque las necesidades más prioritarias serían sólo 12 para la armada dado que la configuración F-35B tiene capacidad de despegue vertical, como los actuales Harriers a los que habrá que jubilar pronto, que navegan sobre el "Juan Carlos I".

Tras dar de baja el portaaviones Principe de Asturias en 2013, sólo se dispone de este modelo de "portaaviones", que realmente es más un buque de guerra anfibio con una pista de aterrizaje pensada para helicópteros y que no permite el despliegue de aviones de combate convencionales. Por eso se habla de necesidad de adquirir el F-35B, cualquier otro modelo de avión de combate dejaría sin portaaviones operativo a la armada española.

Si la necesidad es de 12 unidades, ¿por qué comprar 60? Su competidor comercial directo es el Eurofighter, programa en el que España tiene intereses particulares y del que forma parte. Aunque nos interesa para conseguir paquetes de trabajo y a nivel económico es más rentable (ya hemos invertido bastante, aunque parezca un caso de sunk cost fallacy), algunos analistas dicen que es poco recomendable basar el ejercito de aire en un sólo modelo. Y si se compran 60 unidades la capacidad negociadora es mayor que si se compran sólo 12, buscando más que una rebaja en el precio de compra, una mayor capacidad de control sobre el funcionamiento del propio avión y su mantenimiento.

Además, en el apartado operativo, cada modelo tiene sus propias ventajas, incluso contando con que el Eurofighter es de cuarta generación y el F-35 de quinta. Varios países ya compaginan ambos modelos, o planean hacerlo, dando más fuerza a la idea de los analistas de lo idóneo de diversificar.