Aunque tenía previsto los dos posts habituales para esta semana, finalmente voy a optar por no publicar. La primera semana de 2017 volveré al ritmo habitual. Un descanso por vacaciones (y por gripe).
Felices Fiestas, y Feliz Año Nuevo.
Este blog forma parte del nuevo proyecto personal de búsqueda laboral: www.mariomonzon.es
martes, 27 de diciembre de 2016
viernes, 23 de diciembre de 2016
Gestión de simios
"No mido el éxito de un hombre por lo alto que llega, sino por lo alto que rebota cuando toca fondo" General George Patton
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 45 segs)
Hace unos años vi en un documental como los chimpancés en estado salvaje se agrupaban para defender sus zonas, llegando al punto de establecer pequeñas patrullas fronterizas, que recorrían los bordes de sus dominios para evitar que otros chimpancés cazasen o recolectasen de "sus" reservas. Me pareció bastante impresionante que practicasen el concepto de establecer patrullas. Y si surgía la necesidad de luchar no eran una horda voraz de simios, si no que se coordinaban para atacar desde varios frentes.
He escrito en este blog sobre su capacidad de tomar decisiones de supervivencia y, el martes pasado, sobre su capacidad de entender la cooperación. Ya no es tanto un interés genuino por el mundo animal si por la capacidad de entendimiento y adaptación.
El primer año que trabajé en Irlanda, uno de los compañeros monitores se dispersaba mucho, y mientras otras dos compañeras, y yo mismo, trabajábamos a destajo durante 12 horas, él desaparecía para ir a desayunar a su casa o para dedicar tiempo a sus ligues. Al cabo de unos días el coordinador se dio cuenta y habló con él, sin resultados palpables. La segunda charla fue ya con todo el equipo delante y nos preguntó a los demás si preferíamos tenerle en el equipo y ver si mejoraba o si preferíamos echarle, con su segunda oportunidad malgastada, y repartir la compensación económica que recibía. A efectos era hacer el mismo trabajo que ya habíamos asumido de forma natural, pero cobrar más (en mi caso, cobrar algo, ya que como español mi "sueldo" era prácticamente hacer el viaje gratis con alojamiento incluido y clases intensivas, que no era poco).
Yo ya estaba haciendo números sobre a cuanto tocaríamos. Pero mis dos compañeras en seguida afirmaron que era mejor tenerle en el equipo, que estábamos a mitad de curso y confiaban en él. En ese momento yo me sentí como el mono capuchino del segundo experimento que comentaba el martes, tenía ganas de coger el pepino y lanzarlo. Sencillamente no lo veía justo. Sí, me gustaba mi trabajo, y no me importaba echar todas las horas necesaria porque disfrutaba bastante, pero necesitaba sentir retribuida esa dedicación por encima de lo que mi compañero recibía por no hacer casi nada.
Con el tiempo, ese monitor se convirtió en amigo, y me confesó que los otros 10 meses que no dedicaba a trabajar en el curso se dedicaba a beber en el garaje. La llegada de los españoles suponía una brisa de aire fresco en su vida, y que ese primer año le costó mucho hacerse al ritmo que traíamos. El coordinador del curso me dijo que lo sabía y que le permitía más porque necesitaba ayuda y nosotros eramos esa ayuda, pero que confiaba en que mejoraría. Me explicó por qué yo "recibía pepino", y me valió para adaptarme. En los años siguientes yo seguía tirando más del carro, le echaba más horas y tenía más funciones y responsabilidades autoasignadas, pero su forma de trabajar mejoró mucho, y cada año se notaba más su aporte hasta que al final nos equiparamos.
Saber como se relacionan los simios y como cooperan es interesante para gestionar grupos de humanos, aunque tenemos una mayor capacidad, es innegable, nuestros instintos primarios no se diferencian tanto. No se si el coordinador del curso, jefe, y al final amigo, había visto el vídeo de los monos, pero supo gestionar las frustraciones primarias de su novel equipo para que en el largo plazo fuera más competente.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 45 segs)
Hace unos años vi en un documental como los chimpancés en estado salvaje se agrupaban para defender sus zonas, llegando al punto de establecer pequeñas patrullas fronterizas, que recorrían los bordes de sus dominios para evitar que otros chimpancés cazasen o recolectasen de "sus" reservas. Me pareció bastante impresionante que practicasen el concepto de establecer patrullas. Y si surgía la necesidad de luchar no eran una horda voraz de simios, si no que se coordinaban para atacar desde varios frentes.
He escrito en este blog sobre su capacidad de tomar decisiones de supervivencia y, el martes pasado, sobre su capacidad de entender la cooperación. Ya no es tanto un interés genuino por el mundo animal si por la capacidad de entendimiento y adaptación.
El primer año que trabajé en Irlanda, uno de los compañeros monitores se dispersaba mucho, y mientras otras dos compañeras, y yo mismo, trabajábamos a destajo durante 12 horas, él desaparecía para ir a desayunar a su casa o para dedicar tiempo a sus ligues. Al cabo de unos días el coordinador se dio cuenta y habló con él, sin resultados palpables. La segunda charla fue ya con todo el equipo delante y nos preguntó a los demás si preferíamos tenerle en el equipo y ver si mejoraba o si preferíamos echarle, con su segunda oportunidad malgastada, y repartir la compensación económica que recibía. A efectos era hacer el mismo trabajo que ya habíamos asumido de forma natural, pero cobrar más (en mi caso, cobrar algo, ya que como español mi "sueldo" era prácticamente hacer el viaje gratis con alojamiento incluido y clases intensivas, que no era poco).
Yo ya estaba haciendo números sobre a cuanto tocaríamos. Pero mis dos compañeras en seguida afirmaron que era mejor tenerle en el equipo, que estábamos a mitad de curso y confiaban en él. En ese momento yo me sentí como el mono capuchino del segundo experimento que comentaba el martes, tenía ganas de coger el pepino y lanzarlo. Sencillamente no lo veía justo. Sí, me gustaba mi trabajo, y no me importaba echar todas las horas necesaria porque disfrutaba bastante, pero necesitaba sentir retribuida esa dedicación por encima de lo que mi compañero recibía por no hacer casi nada.
Con el tiempo, ese monitor se convirtió en amigo, y me confesó que los otros 10 meses que no dedicaba a trabajar en el curso se dedicaba a beber en el garaje. La llegada de los españoles suponía una brisa de aire fresco en su vida, y que ese primer año le costó mucho hacerse al ritmo que traíamos. El coordinador del curso me dijo que lo sabía y que le permitía más porque necesitaba ayuda y nosotros eramos esa ayuda, pero que confiaba en que mejoraría. Me explicó por qué yo "recibía pepino", y me valió para adaptarme. En los años siguientes yo seguía tirando más del carro, le echaba más horas y tenía más funciones y responsabilidades autoasignadas, pero su forma de trabajar mejoró mucho, y cada año se notaba más su aporte hasta que al final nos equiparamos.
Saber como se relacionan los simios y como cooperan es interesante para gestionar grupos de humanos, aunque tenemos una mayor capacidad, es innegable, nuestros instintos primarios no se diferencian tanto. No se si el coordinador del curso, jefe, y al final amigo, había visto el vídeo de los monos, pero supo gestionar las frustraciones primarias de su novel equipo para que en el largo plazo fuera más competente.
martes, 20 de diciembre de 2016
Experimentos sobre moralidad
"Sé justo antes de ser generoso; sé humano antes de ser justo." Fernán Caballero.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)
El primatólogo Frans de Waal habla de la moralidad de los animales en una charla disponible en youtube y enmarcada dentro de la serie TEDx. Hay dos experimentos a los que hace mención que me parecen especialmente curiosos.
En el primero de ellos, que empieza aproximadamente en el minuto 4, dos chimpancés encerrados en una jaula tienen frente a ellos una caja llena de fruta. La caja está fuera de su alcance, pero pueden traerla hasta la jaula gracias a dos cuerdas con las que arrastrar su preciado botín. El problema es que la caja es demasiado pesada para cada uno de ellos por separado.
En la primera parte, a ambos chimpancés se les ha negado comida para que lleguen con hambre al experimento. En las grabaciones se ve como ambos se coordinan para tirar de las cuerdas a la vez y, tras unos primeros intentos vacilantes, cogen ritmo y logran traer la caja hasta el alcance de sus manos y así poder obtener la fruta.
En la segunda parte del experimento, uno de ellos ha sido alimentado, y se mantienen las mismas condiciones que en el caso anterior. Esta vez no hay tanta voluntad de cooperación. El chimpancé que ya ha comido se muestra remiso a tirar de la cuerda. En el video se ve como el chimpancé que no ha comido anima a su compañero a que le ayude, y durante todo el proceso, le da golpecitos para que no se distraiga y siga tirando. Cuando finalmente, tras cooperar dirigidos por el chimpancé con hambre, la caja llega al alcance de la mano, el que ya ha sido alimentado se aparta cogiendo sólo una pequeña parte de la recompensa, y el que no había sido alimentado acapara su porción, y parte de la que ha dejado el compañero.
En el segundo experimento, que empieza en el minuto 14, dos monos capuchinos están encerrados en jaulas separadas y se les premia cuando realizan una tarea sencilla. Una persona les da una piedra a través de la reja y ellos deben devolverla. Como recompensa se da al primero de ellos un trozo de pepino, que acepta y come sin problemas. Al segundo se le da una uva, algo que el primero percibe de cerca. Este segundo premio es, salvando gustos personales, bastante mejor. Acto seguido se hace una segunda ronda, con la misma tarea, y cuando al primero se le vuelve a conceder el pepino, lo coge, lo mira y lo lanza hacia la persona que les da los premios para, enfadado zarandear la reja.
Aunque el vídeo completo está en Inglés, el ponente habla bastante claro y hay otros experimentos curiosos. Merece la pena verlo completo.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)
El primatólogo Frans de Waal habla de la moralidad de los animales en una charla disponible en youtube y enmarcada dentro de la serie TEDx. Hay dos experimentos a los que hace mención que me parecen especialmente curiosos.
En el primero de ellos, que empieza aproximadamente en el minuto 4, dos chimpancés encerrados en una jaula tienen frente a ellos una caja llena de fruta. La caja está fuera de su alcance, pero pueden traerla hasta la jaula gracias a dos cuerdas con las que arrastrar su preciado botín. El problema es que la caja es demasiado pesada para cada uno de ellos por separado.
En la primera parte, a ambos chimpancés se les ha negado comida para que lleguen con hambre al experimento. En las grabaciones se ve como ambos se coordinan para tirar de las cuerdas a la vez y, tras unos primeros intentos vacilantes, cogen ritmo y logran traer la caja hasta el alcance de sus manos y así poder obtener la fruta.
En la segunda parte del experimento, uno de ellos ha sido alimentado, y se mantienen las mismas condiciones que en el caso anterior. Esta vez no hay tanta voluntad de cooperación. El chimpancé que ya ha comido se muestra remiso a tirar de la cuerda. En el video se ve como el chimpancé que no ha comido anima a su compañero a que le ayude, y durante todo el proceso, le da golpecitos para que no se distraiga y siga tirando. Cuando finalmente, tras cooperar dirigidos por el chimpancé con hambre, la caja llega al alcance de la mano, el que ya ha sido alimentado se aparta cogiendo sólo una pequeña parte de la recompensa, y el que no había sido alimentado acapara su porción, y parte de la que ha dejado el compañero.
En el segundo experimento, que empieza en el minuto 14, dos monos capuchinos están encerrados en jaulas separadas y se les premia cuando realizan una tarea sencilla. Una persona les da una piedra a través de la reja y ellos deben devolverla. Como recompensa se da al primero de ellos un trozo de pepino, que acepta y come sin problemas. Al segundo se le da una uva, algo que el primero percibe de cerca. Este segundo premio es, salvando gustos personales, bastante mejor. Acto seguido se hace una segunda ronda, con la misma tarea, y cuando al primero se le vuelve a conceder el pepino, lo coge, lo mira y lo lanza hacia la persona que les da los premios para, enfadado zarandear la reja.
Aunque el vídeo completo está en Inglés, el ponente habla bastante claro y hay otros experimentos curiosos. Merece la pena verlo completo.
viernes, 16 de diciembre de 2016
Expertos
"Un par de ojos bien entrenados son tan buenos como una docena de ojos inexpertos" Robert Baden Powell
"¡Cómo he podido equivocarme de este modo! Toda mi vida he sabido protegerme de los expertos ¿Por qué habré sido tan estúpido que les he dejado ahora obrar por su cuenta?" John F. Kennedy
(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins)
El otro día entablaba una discusión en la sección de comentarios en la versión digital de un periódico de tirada nacional. Uno de los comentaristas decía que la inteligencia colectiva es siempre mejor que la inteligencia del experto. Basaba su teoría en varios autores que firmaban estudios sobre la bondad del pensamiento colectivo, y el ejemplo era la crisis desatada en 2008. Según su razonamiento, los expertos no habían podido prever la crisis y cada paso que daban empeoraba la situaión, y sin embargo había experiencias de decisiones colectivas que habían tenido buen resultado. Es cierto. Sí, eso sucede, pero es más probable que un experto de con una solución más acertada que un colectivo no necesariamente formado. Hay excepciones, y es que nadie, por bueno que sea, puede tener una seguridad del 100%.
No soy experto reconocido en ningún campo, pero por algún motivo me lo tomé como algo personal. He investigado un par de temas en los que tengo conocimientos por encima de la media incluso entre compañeros de gremio. Di una charla ante una docena de catedráticos, entre otros, en los que me preguntaban sobre cierta falla en la red, los huecos de tensión, que había investigado. Desde luego, dedicar 400 horas a investigar un tema concreto y delimitado no te hace infalible, pero te hace tener una mejor capacidad de análisis de ese tema en particular. A cambio hay otros sectores técnicos de nuestro temario común en los que otros ingenieros, y no ingenieros, me superan ampliamente.
Un "experto" no es un experto en todo. Es imposible. Y la base de razonamiento de mi interlocutor iba en linea con la de los estudios que ojee por encima: Varios "expertos" en economía se equivocan al hablar de la crisis y eso invalida la postura tradicional de que la autoridad en cierto tema toma mejores decisiones. Pero es que no siempre los expertos que hablan, o que nos ponen delante, son los adecuados. Cuando en Europa casi nadie creía que Trump podía ganar, tanto expertos como inteligencia colectiva, muy pocos afirmaban que era posible (yo mismo escribí aquí que no me sorprendería). No fue un fallo de datos, los datos estaban ahí, pero quienes los analizaban preferían creer otra cosa, o tenían otros intereses creados.
No es un tema que debiera tener mayor trascendencia, pero asistí asombrado a que la mayoría de comentarios iban en el mismo sentido. En otros foros menos digitales también observé que se empieza a dejar de creer en los técnicos en favor de la aclamada inteligencia colectiva (cuyo máximo exponente es el referéndum simple SI/NO). La sucesión de referendums y elecciones que han ido ganando frente al sistema establecido (que está siendo puesto en duda por cada vez más gente de más sectores) está alimentando la banalización del experto, se ha convertido en una especie de democracia vs expertos. Y ese carácter excluyente sí me asusta un poco.
"¡Cómo he podido equivocarme de este modo! Toda mi vida he sabido protegerme de los expertos ¿Por qué habré sido tan estúpido que les he dejado ahora obrar por su cuenta?" John F. Kennedy
(tiempo de lectura medio estimado: 2 mins)
El otro día entablaba una discusión en la sección de comentarios en la versión digital de un periódico de tirada nacional. Uno de los comentaristas decía que la inteligencia colectiva es siempre mejor que la inteligencia del experto. Basaba su teoría en varios autores que firmaban estudios sobre la bondad del pensamiento colectivo, y el ejemplo era la crisis desatada en 2008. Según su razonamiento, los expertos no habían podido prever la crisis y cada paso que daban empeoraba la situaión, y sin embargo había experiencias de decisiones colectivas que habían tenido buen resultado. Es cierto. Sí, eso sucede, pero es más probable que un experto de con una solución más acertada que un colectivo no necesariamente formado. Hay excepciones, y es que nadie, por bueno que sea, puede tener una seguridad del 100%.
No soy experto reconocido en ningún campo, pero por algún motivo me lo tomé como algo personal. He investigado un par de temas en los que tengo conocimientos por encima de la media incluso entre compañeros de gremio. Di una charla ante una docena de catedráticos, entre otros, en los que me preguntaban sobre cierta falla en la red, los huecos de tensión, que había investigado. Desde luego, dedicar 400 horas a investigar un tema concreto y delimitado no te hace infalible, pero te hace tener una mejor capacidad de análisis de ese tema en particular. A cambio hay otros sectores técnicos de nuestro temario común en los que otros ingenieros, y no ingenieros, me superan ampliamente.
Un "experto" no es un experto en todo. Es imposible. Y la base de razonamiento de mi interlocutor iba en linea con la de los estudios que ojee por encima: Varios "expertos" en economía se equivocan al hablar de la crisis y eso invalida la postura tradicional de que la autoridad en cierto tema toma mejores decisiones. Pero es que no siempre los expertos que hablan, o que nos ponen delante, son los adecuados. Cuando en Europa casi nadie creía que Trump podía ganar, tanto expertos como inteligencia colectiva, muy pocos afirmaban que era posible (yo mismo escribí aquí que no me sorprendería). No fue un fallo de datos, los datos estaban ahí, pero quienes los analizaban preferían creer otra cosa, o tenían otros intereses creados.
No es un tema que debiera tener mayor trascendencia, pero asistí asombrado a que la mayoría de comentarios iban en el mismo sentido. En otros foros menos digitales también observé que se empieza a dejar de creer en los técnicos en favor de la aclamada inteligencia colectiva (cuyo máximo exponente es el referéndum simple SI/NO). La sucesión de referendums y elecciones que han ido ganando frente al sistema establecido (que está siendo puesto en duda por cada vez más gente de más sectores) está alimentando la banalización del experto, se ha convertido en una especie de democracia vs expertos. Y ese carácter excluyente sí me asusta un poco.
martes, 13 de diciembre de 2016
Barras
"La desconfianza es la madre de la seguridad." Aristofanes
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 55 segs)
Las centrales eléctricas concentran su salida de potencia en una "barra". No se trata de una barra física al uso (supongo que el apelativo viene por su apariencia en los esquemas unifilares), si no de una serie de pletinas conectadas entre si a las que se conectan los puntos de producción y los puntos de distribución. Se suele llamar "barra de transferencia", porque es la que transfiere la energía "recién producida" a los puntos de reparto. Un ejemplo simplificado, si una central tiene 2 generadores, y tiene 4 lineas de salida para alimentar a 4 pueblos, los 6 elementos se conectan a esta barra.
Las barras son relativamente caras debido a que concentran mucho equipo de protección, son un componente principal cuya avería supone perder la central completa hasta que su reparación. Que una central pequeña deje de funcionar en un entorno muy mallado (con varias lineas de conexión que unen otras centrales y consumidores) no supone un problema porque otras ocuparán su hueco en el servicio y el usuario medio no notará nada. Pero si cae una de las grandes, o el entorno no está mallado, el coste económico de lucro cesante y de posibles indemnizaciones sí supone un golpe en la reputación y en las cuentas de resultados.
Una de las medidas más comunes es instalar "barras partidas", dividir la barra para que en caso de que falle una sección de esta, no comprometa otras partes. El problema es que sigue compartiendo parte de la aparamenta (elementos de la instalación) y sigue habiendo riesgo de avería e inutilización de la central, incluso cuando los generadores funcionan bien.
Cuando el sistema es importante, se da un salto económico en la inversión y se instala una segunda barra en paralelo. Si falla la principal, los servicios se conectan automáticamente a la otra barra y se opera con normalidad. En algunos casos con dos barras en paralelo ser reparten los elementos para que no sea sólo una barra la que soporte la carga de funcionamiento constante (y evitar el desgaste de operación) y cuando falla una de ellas, los elementos se conectan a la que todavía funciona.
Decidir el número de barras es un equilibrio entre coste y fiabilidad. Que se estropee una barra no es algo que pase a diario, pero es relativamente probable. Que se estropeen dos barras independientes, con elementos de protección separados, a la vez ya es menos común, cuesta más, la inversión es mayor, pero la seguridad aumenta considerablemente.
Hay centrales esenciales con tres barras en paralelo. Una inversión considerable, pero una fiabilidad muy elevada. Que se estropee una barra es probable, que se estropeen dos es posible, que coincida una avería de tres barras a la vez es bastante improbable. Y he llegado a ver centrales críticas (que alimentan puntos considerados de interés nacional) con cuatro barras en paralelo. Es imposible alcanzar la seguridad al 100%, pero sí al 99,9%. Aunque sea caro.
viernes, 9 de diciembre de 2016
Placa solar portatil
"Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más." Charles Chaplin
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)
Me gusta el senderismo y aunque suelo optar por rutas sencillas, a veces se complican. Recuerdo una en Cercedilla a finales de Noviembre hace años, zona que nos era sumamente familiar a medio grupo, pero nos sorprendió una tormenta de nieve y niebla densa que nos cambió completamente el plan. El día pintaba frío y lluvioso, pero a medida que ascendíamos empeoró el clima y hubo varios momentos en los que si extendía la mano apenas veía la punta de mis dedos, si me separaba 5 metros no veía a mis amigos y sus voces me llegaban como si estuvieran en otra habitación. Cuando volvía a ellos, todos tenían los gorros y las bufandas con una capa blanca de nieve. Finalmente, tras un rato avanzando a ciegas encontramos un puente que correspondía a otra ruta y que nos ayudó a orientarnos, más por suerte que por habilidad.
Desde ese día siempre que salgo a la montaña llevo una paquete impermeable con cosas básicas que van desde un botiquín hasta pastillas potabilizadoras de agua o una barra de magnesio para hacer fuego con el rascador de hierro. Es mejor gastarse unas decenas de euros y no tener que necesitarlo, que perderte y no tener nada. Según voy aprendiendo, voy completando el equipo.
El otro día buscaba una linterna con zoom que ofreciera un buen valor en lúmenes, y me encontré con una placas solares portátiles para llevar en la mochila, capaces de cargar una batería de 10.000 mAh en ocho horas y media. No soy muy fan de la energía solar tal cual está, para mi gusto un poco verde, pero sin duda con un potencial por explotar. Es técnicamente más compleja que la eólica o la hidráulica y requiere una inversión más decidida.
Es emocionante ver que salen dispositivos como este, que tiene limitaciones en uso doméstico, pero que pueden ofrecerte un gran servicio en mitad de la nada. Es posible que esto ya sea pasarse de lo que uno puede considerar "supervivencia básica por si me pierdo" y entre dentro del rango "voy a perderme una semana y quiero que mi móvil siga funcionando". Pero reconozco que me encantan estas cosas.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 45 segs)
Me gusta el senderismo y aunque suelo optar por rutas sencillas, a veces se complican. Recuerdo una en Cercedilla a finales de Noviembre hace años, zona que nos era sumamente familiar a medio grupo, pero nos sorprendió una tormenta de nieve y niebla densa que nos cambió completamente el plan. El día pintaba frío y lluvioso, pero a medida que ascendíamos empeoró el clima y hubo varios momentos en los que si extendía la mano apenas veía la punta de mis dedos, si me separaba 5 metros no veía a mis amigos y sus voces me llegaban como si estuvieran en otra habitación. Cuando volvía a ellos, todos tenían los gorros y las bufandas con una capa blanca de nieve. Finalmente, tras un rato avanzando a ciegas encontramos un puente que correspondía a otra ruta y que nos ayudó a orientarnos, más por suerte que por habilidad.
Desde ese día siempre que salgo a la montaña llevo una paquete impermeable con cosas básicas que van desde un botiquín hasta pastillas potabilizadoras de agua o una barra de magnesio para hacer fuego con el rascador de hierro. Es mejor gastarse unas decenas de euros y no tener que necesitarlo, que perderte y no tener nada. Según voy aprendiendo, voy completando el equipo.
El otro día buscaba una linterna con zoom que ofreciera un buen valor en lúmenes, y me encontré con una placas solares portátiles para llevar en la mochila, capaces de cargar una batería de 10.000 mAh en ocho horas y media. No soy muy fan de la energía solar tal cual está, para mi gusto un poco verde, pero sin duda con un potencial por explotar. Es técnicamente más compleja que la eólica o la hidráulica y requiere una inversión más decidida.
Es emocionante ver que salen dispositivos como este, que tiene limitaciones en uso doméstico, pero que pueden ofrecerte un gran servicio en mitad de la nada. Es posible que esto ya sea pasarse de lo que uno puede considerar "supervivencia básica por si me pierdo" y entre dentro del rango "voy a perderme una semana y quiero que mi móvil siga funcionando". Pero reconozco que me encantan estas cosas.
martes, 6 de diciembre de 2016
Energía solar por el mundo
"Siempre sueña y
apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr." William Faulkner
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 55 segs)
Siempre que debato sobre este tema hago mención al tiempo de investigación y maduración cómo un componente a tener en cuenta de cara a juzgar el rendimiento de una tecnología energética. Y es cierto que la energía eólica es la que más ha bajado sus precios, incluso abarantándose frente a la energía nuclear, pero es la energía solar la que tiene una proyección a futuro más sólida. Ya en 2006 se desmentía el rumor de que las placas solares empleaban más energía en producirse de la que eran capaces de captar. Y desde entonces ha habido avances, paneles que captan energía incluso cuando esta ligeramente nublado, materiales más ligeros, más baratos, etc.
Una de sus ventajas es que sus instalaciones son más escalables, especialmente en la fotovoltaica, es decir, puedes construir un huerto solar como si fuera una central de generación a la vieja usanza, con mejores prestaciones, o puedes instalarte unos cuantos paneles en el tejado de tu casa, muy discreto, aunque pierdas algo de eficiencia. Elon Musk ha avanzado que su proyecto de tejas solares para techar casas podrá competir en precios las tejas convencionales.
Más allá de nuestras fronteras existen algunos proyectos interesantes de gran envergadura.
Chile. Actualmente cuenta con dos redes muy delimitadas entre si. En una de ellas, en la zona norte donde se encuentra la industria del cobre, ha apostado con fuerza, un poco a loco incluso, por la energía solar, y se han encontrado con que generan tanta que los precios caen por debajo del nivel de rentabilidad (bueno para los consumidores y las industrias, malo para los inversores). Mucha oferta y demanda estable, caída de precio. Hay en proyecto de varios miles de kilómetros de redes de alta tensión para interconectar ambas zonas y así poder distribuir la energía "sobrante" para rentabilizar su inversión.
Fábrica de Tesla. Puede que el coche eléctrico diseñado por la empresa de Elon Musk haya recibido algunas críticas por sus prestaciones, pero sigue contando con una larga lista de espera. Desde Tesla siguen confiando en la fortaleza de su producto y estiman que necesitarán producir 600.000 unidades al año. Para gestionar la logística quieren trasladar parte de la producción a Europa, uno de sus principales potenciales mercados, y pretenden construir una fábrica conjunta de vehículos y baterías, confiando en recortar los costes un 30% gracias a la economía de escala y a un mayor nivel de auto-consumo eléctrico gracias a su tejado completamente solar.
Chernobyl. Sí, donde el accidente nuclear en 1986. Dos compañías chinas han comprado parte de los terrenos con la intención de construir un megaparque solar. Las ventajas son obvias, es un terreno barato porque tiene zonas inhabitables y las instalaciones eléctricas para la maltrecha central nuclear siguen ahí, es decir, requerirán una menor inversión de puesta a punto para poder distribuir su producción.
viernes, 2 de diciembre de 2016
Recursos
"Vamos a plantearnos que estamos todos locos, eso explicaría como somos y resolvería muchos misterios" Mark Twain
(Tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 min y 30 segs)
Ocasionalmente, al acercarme a limites de estrés muy altos, me pita un oído. Un poco de estrés es bueno, te ayuda a estar centrado, a punto, pero el pitido es la primera reacción de mi cuerpo para avisarme de que he sobrepasado mi cuota y que en unas horas, o días como mucho, mi trabajo va a empezar a bajar en calidad y eficiencia. No suele pasarme, pero cuando sucede es mejor hacer caso. Trabajando por mi cuenta, teniendo que afrontar casi solo diferentes proyectos, gestionar fechas y solventar problemas emergentes me ha hecho empezar a conocer ciertas respuestas de mi cuerpo. Y también como afrontarlas.
Cuando me pita el oído se que al día siguiente debo buscar un rato, 45 o 50 minutos, para tomar medidas si quiero seguir trabajando al mismo nivel. Tengo hobbies y actividades que ayudan a desconectar en jornadas normales, cuando sólo es cansancio, pero cuando tengo ese estrés más intenso generalmente sólo me funciona el enfundarme las deportivas, ponerme los cascos con la opera de Carmina Bourana y salir de casa en plena noche para ver el amanecer mientras esprinto en el momento álgido de la pieza. No me va mucho la opera, pero por alguna razón esos 5 minutos en concreto me hacen llevar al cuerpo por encima de su capacidad habitual casi sin darme cuenta, bastante más de lo que normalmente hago en mis sesiones de ejercicio eventuales. Después de eso puedo afrontar el trabajo con renovadas ganas y energía.
Lo he hablado con más gente, y quien más y quien menos tiene sus herramientas para eliminar ese estrés. Un amigo apasionado del motor suele coger su coche de alta potencia y planificar un día en un circuito para poner su coche a 200 km/h. Un lector del blog me comentó que él arrastra una costumbre desde su paso por Japón y es salir a beber hasta tarde con algún compañero (con las limitaciones socioculturales, claro). Una chica encantadora que conocí en un viaje en autobús llevaba poco tiempo en Madrid y su recurso era ponerse cómoda y caminar por la ciudad. Otro amigo muy cercano lo tiene hablado con su pareja, que en esto se muestra muy comprensiva, y se encierra en una habitación a jugar a la consola, un comportamiento en común con dos marines de EEUU con los que charlé hace unos meses. La idea es encontrar esa ruta de escape.
El otro día un antiguo contacto rescató mi email y me pidió ayuda con cierto tema. Es probable que sea el peor momento en años para desviar mi atención unas cuantas horas al día, pero le di mi palabra y me comprometí hace meses, y uno no debe dar su palabra si no tiene intención de mantenerla. Así que he movido toda mi planificación para ayudarle.
A principio de esta semana, tras cuatro días de jornadas de 16 horas me empezó a pitar el oído. Arrastro un ligero dolor de pie de una mala pisada en una sesión de ejercicio rutinaria, así que salir a correr era un poco agresivo. He optado por mi plan b, me he vendado el pie para que no moleste demasiado, puesto ropa térmica por el frio, calzado impermeable y el reproductor de música cargado con Ludovico. Y al acabar lo planificado para el día, a las 11 de la noche, he salido a caminar a las afueras. Hay algo de hipnótico en caminar por calles vacías, en bordear el límite de la ciudad con el campo donde el frío muerde con más ganas, en cruzar parques apenas iluminados. Aunque parezca raro, funciona y me relaja para poder volver a trabajar con ganas.
(Tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 min y 30 segs)
Ocasionalmente, al acercarme a limites de estrés muy altos, me pita un oído. Un poco de estrés es bueno, te ayuda a estar centrado, a punto, pero el pitido es la primera reacción de mi cuerpo para avisarme de que he sobrepasado mi cuota y que en unas horas, o días como mucho, mi trabajo va a empezar a bajar en calidad y eficiencia. No suele pasarme, pero cuando sucede es mejor hacer caso. Trabajando por mi cuenta, teniendo que afrontar casi solo diferentes proyectos, gestionar fechas y solventar problemas emergentes me ha hecho empezar a conocer ciertas respuestas de mi cuerpo. Y también como afrontarlas.
Cuando me pita el oído se que al día siguiente debo buscar un rato, 45 o 50 minutos, para tomar medidas si quiero seguir trabajando al mismo nivel. Tengo hobbies y actividades que ayudan a desconectar en jornadas normales, cuando sólo es cansancio, pero cuando tengo ese estrés más intenso generalmente sólo me funciona el enfundarme las deportivas, ponerme los cascos con la opera de Carmina Bourana y salir de casa en plena noche para ver el amanecer mientras esprinto en el momento álgido de la pieza. No me va mucho la opera, pero por alguna razón esos 5 minutos en concreto me hacen llevar al cuerpo por encima de su capacidad habitual casi sin darme cuenta, bastante más de lo que normalmente hago en mis sesiones de ejercicio eventuales. Después de eso puedo afrontar el trabajo con renovadas ganas y energía.
Lo he hablado con más gente, y quien más y quien menos tiene sus herramientas para eliminar ese estrés. Un amigo apasionado del motor suele coger su coche de alta potencia y planificar un día en un circuito para poner su coche a 200 km/h. Un lector del blog me comentó que él arrastra una costumbre desde su paso por Japón y es salir a beber hasta tarde con algún compañero (con las limitaciones socioculturales, claro). Una chica encantadora que conocí en un viaje en autobús llevaba poco tiempo en Madrid y su recurso era ponerse cómoda y caminar por la ciudad. Otro amigo muy cercano lo tiene hablado con su pareja, que en esto se muestra muy comprensiva, y se encierra en una habitación a jugar a la consola, un comportamiento en común con dos marines de EEUU con los que charlé hace unos meses. La idea es encontrar esa ruta de escape.
El otro día un antiguo contacto rescató mi email y me pidió ayuda con cierto tema. Es probable que sea el peor momento en años para desviar mi atención unas cuantas horas al día, pero le di mi palabra y me comprometí hace meses, y uno no debe dar su palabra si no tiene intención de mantenerla. Así que he movido toda mi planificación para ayudarle.
A principio de esta semana, tras cuatro días de jornadas de 16 horas me empezó a pitar el oído. Arrastro un ligero dolor de pie de una mala pisada en una sesión de ejercicio rutinaria, así que salir a correr era un poco agresivo. He optado por mi plan b, me he vendado el pie para que no moleste demasiado, puesto ropa térmica por el frio, calzado impermeable y el reproductor de música cargado con Ludovico. Y al acabar lo planificado para el día, a las 11 de la noche, he salido a caminar a las afueras. Hay algo de hipnótico en caminar por calles vacías, en bordear el límite de la ciudad con el campo donde el frío muerde con más ganas, en cruzar parques apenas iluminados. Aunque parezca raro, funciona y me relaja para poder volver a trabajar con ganas.
martes, 29 de noviembre de 2016
Estrés
"Aprende de los errores ajenos. No vivirás lo suficiente como para cometerlos todos." Anna Eleanor Roosevelt
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 20 segs)
Según la Agencia Europea Para La Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el estrés cuesta en Europa 136.000 millones de euros al año. Así, en frío, es difícil de asimilar, o incluso de creer, pero varios estudios de otros organismos arrojan luz al tema, se estima es el responsable del 50% de las bajas médicas y el 40% de las rotaciones de personal. Y tiene una alta incidencia en las capas medias-altas de los organigramas de la empresa, afecta especialmente a mandos intermedios o directivos. Escuché en la CNN que en EEUU uno de cada tres empleados pensaba en cambiarse de trabajo por culpa de su estrés, o de la mala gestión del estrés que tenían sus jefes, allí también se considera un problema de salud de primer orden.
Hay que saber diferenciar entre el cansancio por un trabajo duro y el estrés. Podría poner algún ejemplo externo para mostrar la diferencia, pero tengo el mio de primera mano:
En la Universidad tenía clases prácticas, estudiaba, jugaba al fútbol, trabajaba y los fines de semana colaboraba en un voluntariado. Pero no había decisiones traumáticas, el trabajo era fácil y me gustaba, me pagaba los estudios y no tenía que rendir cuentas a nadie de mis suspensos. Todo estaba bajo control, no estaba estresado, estaba agotado. Llegaba a casa, me daba una ducha y caía en la cama como un saco de patatas.
Unos pocos años después, en otro trabajo, tenía una fecha muy próxima para entregar un informe, y dependía de otros, y a su vez otros dependían de mi. Y mis decisiones no sólo me afectaban a mi. Y se juntaba con épocas de pocos ingresos y altos gastos (no todo el estrés viene del trabajo). Por muy cansado que estuviera, al meterme en la cama miraba al techo y no pegaba ojo en horas. Se duerme menos, aumenta la irascibilidad, se toman peores decisiones y la calidad del trabajo se resiente.
Un poco de estrés es bueno, es un rasgo evolutivo que prepara el cuerpo para poder afrontar desafíos inminentes. Pero ciertos límites nos llevan a la cifra de costes con la que abría el post, ¿quien no ha visto a un ingeniero o un operario a golpes de rabia con una máquina que no funciona y que debería estar en marcha?
Es cierto que al principio no me creía del todo las cifras hasta que he empezado a leer informes y el cómo habían calculado esos costes. Si nos fijamos exclusivamente desde el punto de vista empresarial, puede que los trabajadores que se vayan no sean de los que son buenos para nuestro negocio (suena fatal, pero no todos valemos para todo), pero cuando se van los buenos, ¿cuánto cuesta formar a una persona cualificada?. O de los que se quedan, ¿cómo afecta a su rendimiento y a sus decisiones laborales?. Y ya a nivel personal, ¿cuánto nos cuesta no poder desempeñar nuestro trabajo? ¿qué factura se paga a nivel familia y entorno? ¿cómo afecta a nuestra salud? Aunque no existe el entorno perfecto libre de estrés, en la revista Forbes nos dan unos consejos para controlarlo.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 20 segs)
Según la Agencia Europea Para La Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el estrés cuesta en Europa 136.000 millones de euros al año. Así, en frío, es difícil de asimilar, o incluso de creer, pero varios estudios de otros organismos arrojan luz al tema, se estima es el responsable del 50% de las bajas médicas y el 40% de las rotaciones de personal. Y tiene una alta incidencia en las capas medias-altas de los organigramas de la empresa, afecta especialmente a mandos intermedios o directivos. Escuché en la CNN que en EEUU uno de cada tres empleados pensaba en cambiarse de trabajo por culpa de su estrés, o de la mala gestión del estrés que tenían sus jefes, allí también se considera un problema de salud de primer orden.
Hay que saber diferenciar entre el cansancio por un trabajo duro y el estrés. Podría poner algún ejemplo externo para mostrar la diferencia, pero tengo el mio de primera mano:
En la Universidad tenía clases prácticas, estudiaba, jugaba al fútbol, trabajaba y los fines de semana colaboraba en un voluntariado. Pero no había decisiones traumáticas, el trabajo era fácil y me gustaba, me pagaba los estudios y no tenía que rendir cuentas a nadie de mis suspensos. Todo estaba bajo control, no estaba estresado, estaba agotado. Llegaba a casa, me daba una ducha y caía en la cama como un saco de patatas.
Unos pocos años después, en otro trabajo, tenía una fecha muy próxima para entregar un informe, y dependía de otros, y a su vez otros dependían de mi. Y mis decisiones no sólo me afectaban a mi. Y se juntaba con épocas de pocos ingresos y altos gastos (no todo el estrés viene del trabajo). Por muy cansado que estuviera, al meterme en la cama miraba al techo y no pegaba ojo en horas. Se duerme menos, aumenta la irascibilidad, se toman peores decisiones y la calidad del trabajo se resiente.
Un poco de estrés es bueno, es un rasgo evolutivo que prepara el cuerpo para poder afrontar desafíos inminentes. Pero ciertos límites nos llevan a la cifra de costes con la que abría el post, ¿quien no ha visto a un ingeniero o un operario a golpes de rabia con una máquina que no funciona y que debería estar en marcha?
Es cierto que al principio no me creía del todo las cifras hasta que he empezado a leer informes y el cómo habían calculado esos costes. Si nos fijamos exclusivamente desde el punto de vista empresarial, puede que los trabajadores que se vayan no sean de los que son buenos para nuestro negocio (suena fatal, pero no todos valemos para todo), pero cuando se van los buenos, ¿cuánto cuesta formar a una persona cualificada?. O de los que se quedan, ¿cómo afecta a su rendimiento y a sus decisiones laborales?. Y ya a nivel personal, ¿cuánto nos cuesta no poder desempeñar nuestro trabajo? ¿qué factura se paga a nivel familia y entorno? ¿cómo afecta a nuestra salud? Aunque no existe el entorno perfecto libre de estrés, en la revista Forbes nos dan unos consejos para controlarlo.
viernes, 25 de noviembre de 2016
Riesgos
"El fútbol es un deporte de caballeros jugado por bestias, el rugby es un deporte de bestias jugado por caballeros." Dicho popular sin fuente verificada.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 20 segs)
Ya comentaba el martes pasado que este blog es un intento de construirme una imagen de marca decente. Estoy preparándome unas oposiciones y traduciendo un manual de alemán a inglés, y el tiempo da de si lo que da de si, pero aunque tenga desactualizado el CV y linkedin (espero poder solventarlo en breve), trato de mantener mi ritmo constante de publicación en el blog. No siempre es fácil, hay temas que sólo he escuchado de pasada y antes de publicarlos debo documentarme durante horas para evitar errores de bulto, que aún así asumo que alguno se me escapa. Es un riesgo exponerse tanto, pero me puedo definir mejor aquí que en dos páginas de currículo.
Aunque el tema de la imagen de marca lo estudié en el MBA, lo cierto es que yo ya sabía de su efecto, no tanto enfocado a las redes, como ahora, pero sí de cuidar la imagen en situaciones adversas. Uno de los veranos que estuve en Irlanda, el hermano de la familia que me alojaba, un militar de aspecto fiero pero de carcajada fácil, disfrutaba de su permiso de dos meses jugando una liguilla local de rugby. Si el día anterior no había sido demasiado duro, ni demasiado pasado por agua, me levantaba pronto para salir a correr por el barrio antes de ir a trabajar y, como ahora, siempre acababa con un sprint. Una de las mañanas se vino conmigo y al ver mi sprint me dijo que con mi altura, mi complexión y mi velocidad les vendría bien en el equipo, aunque mi resistencia con el alcohol estuviera en entredicho. Nunca supe porque dije que sí, probablemente las endorfinas, cuando nunca antes había practicado este deporte y allí no son especialmente cariñosos como para ser mi primer paso, pero lo cierto es que fue muy divertido y apenas me llevé unas (muchas) magulladuras en la media docena de partidos que jugué.
Uno de los días me llevé un golpe tremendo que me hizo rodar varios metros sobre el césped, mientras rodaba comprobé que había podido pasar el balón a un compañero que corría unos metros por delante a mi derecha. Tampoco tuvo suerte y también le placaron. Cuando pude levantarme, casi sin resuello, comprobé que él no se levantaba y que le empezaba a manar sangre desde la ingle. Se paró el juego y se lo llevaron al vestuario donde había preparado una enfermería improvisada. En el golpe se había rajado la bolsa escrotal, apenas un par de centímetros, nada realmente serio pero que hizo que todos nos mareásemos un poco. A los pocos minutos salió dispuesto a seguir jugando, sonriente, con la herida cosida y bien acolchada para evitar nuevos golpes. Tanto un equipo como otro trató de disuadirle, pero nos pidió por favor que siguiéramos. No hubo que insistir mucho para que todos volvieran a sus posiciones.
Durante el tercer tiempo, que es como se llama a irse de cervezas con los contrincantes después del partido, le pregunté si no fue una locura salir a jugar de nuevo, que al fin y al cabo no nos jugábamos nada. Y me dijo que sus dos hijos pequeños estaban mirando desde la grada junto a su ex-mujer y que para ellos quería seguir siendo un héroe, un Wayne Shelford. A la semana siguiente vino a buscarme para decirme que llevaba varios días sin que sus hijos se quisieran separar de él, incluso yendo a trabajar, y que hablaban con orgullo de ese partido a todo el mundo con el que se cruzaban. Una inversión en imagen personal con muchos riesgos, pero con un resultado muy positivo.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 20 segs)
Ya comentaba el martes pasado que este blog es un intento de construirme una imagen de marca decente. Estoy preparándome unas oposiciones y traduciendo un manual de alemán a inglés, y el tiempo da de si lo que da de si, pero aunque tenga desactualizado el CV y linkedin (espero poder solventarlo en breve), trato de mantener mi ritmo constante de publicación en el blog. No siempre es fácil, hay temas que sólo he escuchado de pasada y antes de publicarlos debo documentarme durante horas para evitar errores de bulto, que aún así asumo que alguno se me escapa. Es un riesgo exponerse tanto, pero me puedo definir mejor aquí que en dos páginas de currículo.
Aunque el tema de la imagen de marca lo estudié en el MBA, lo cierto es que yo ya sabía de su efecto, no tanto enfocado a las redes, como ahora, pero sí de cuidar la imagen en situaciones adversas. Uno de los veranos que estuve en Irlanda, el hermano de la familia que me alojaba, un militar de aspecto fiero pero de carcajada fácil, disfrutaba de su permiso de dos meses jugando una liguilla local de rugby. Si el día anterior no había sido demasiado duro, ni demasiado pasado por agua, me levantaba pronto para salir a correr por el barrio antes de ir a trabajar y, como ahora, siempre acababa con un sprint. Una de las mañanas se vino conmigo y al ver mi sprint me dijo que con mi altura, mi complexión y mi velocidad les vendría bien en el equipo, aunque mi resistencia con el alcohol estuviera en entredicho. Nunca supe porque dije que sí, probablemente las endorfinas, cuando nunca antes había practicado este deporte y allí no son especialmente cariñosos como para ser mi primer paso, pero lo cierto es que fue muy divertido y apenas me llevé unas (muchas) magulladuras en la media docena de partidos que jugué.
Uno de los días me llevé un golpe tremendo que me hizo rodar varios metros sobre el césped, mientras rodaba comprobé que había podido pasar el balón a un compañero que corría unos metros por delante a mi derecha. Tampoco tuvo suerte y también le placaron. Cuando pude levantarme, casi sin resuello, comprobé que él no se levantaba y que le empezaba a manar sangre desde la ingle. Se paró el juego y se lo llevaron al vestuario donde había preparado una enfermería improvisada. En el golpe se había rajado la bolsa escrotal, apenas un par de centímetros, nada realmente serio pero que hizo que todos nos mareásemos un poco. A los pocos minutos salió dispuesto a seguir jugando, sonriente, con la herida cosida y bien acolchada para evitar nuevos golpes. Tanto un equipo como otro trató de disuadirle, pero nos pidió por favor que siguiéramos. No hubo que insistir mucho para que todos volvieran a sus posiciones.
Durante el tercer tiempo, que es como se llama a irse de cervezas con los contrincantes después del partido, le pregunté si no fue una locura salir a jugar de nuevo, que al fin y al cabo no nos jugábamos nada. Y me dijo que sus dos hijos pequeños estaban mirando desde la grada junto a su ex-mujer y que para ellos quería seguir siendo un héroe, un Wayne Shelford. A la semana siguiente vino a buscarme para decirme que llevaba varios días sin que sus hijos se quisieran separar de él, incluso yendo a trabajar, y que hablaban con orgullo de ese partido a todo el mundo con el que se cruzaban. Una inversión en imagen personal con muchos riesgos, pero con un resultado muy positivo.
martes, 22 de noviembre de 2016
Imagen de marca
"A esta liga le hacía falta un buen pepino" Eslogan del C.D. Leganés.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 min y 15 segs)
La imagen de marca es la percepción que tienen los consumidores de la identidad de determinada marca, y no depende exclusivamente de valores objetivos. Un buen departamento de comunicación o una campaña de marketing bien hecha pueden construir a una imagen positiva de una empresa, y por extensión de sus productos. O incluso afrontar un escándalo para minimizar sus efectos sobre las ventas o los resultados. Igual que una mala campaña puede dar al traste con la percepción del consumidor, por bueno que sean los productos. Tal es su importancia que se está revirtiendo el concepto tradicional de que todos los departamentos trabajan para producción, y en ciertas ocasiones deben aceptar que el departamento de comunicación dirija las operaciones hasta cierto punto, como en el caso de la gestión de la polémica de los playmobil.
Actualmente está de moda por su asimilación al mundo personal. Se ha acuñado el término personal branding, que viene a ser que se considera la imagen propia como algo a cuidar, elaborar, mejorar y proteger de cara a transmitir un perfil determinado, muy útil para buscar trabajo en ciertos sectores más competitivos. Y al igual que las grandes empresas tienen departamentos de comunicación que lidian con contratiempos, aquellos que deciden cuidar su imagen de marca personal deben elaborar sus estrategias para cuidar su presencia en Internet y en persona.
Este blog es una herramienta para labrarme mi imagen de marca. En su momento decidí que mi CV decía poco de mi, hay miles de ingenieros con un MBA y que hablen Inglés, y opté por crear una web personal, y este blog, como forma de darme a conocer a un nivel más íntimo ante posibles reclutadores. Al no ser un experto en comunicación, habrá cosas que me beneficien y otras que no, pero confío en que el computo global sea positivo y me preocupo de tener más actualizado esto que mi propio Curriculum.
El ejemplo que voy a mencionar es uno de los grupos de comunicación que mejor lo están haciendo, para mi gusto, en los últimos años: el Club Deportivo Leganés. Ya no es sólo porque me sienta del "Lega", es que cuando paso por Whatsapp sus campañas siempre tiene una acogida positiva más allá de nuestro límite local.
Con el eslogan con el que abro el post, irreverente donde los haya, y jugando con nuestro gentilicio más ancestral y peculiar ("pepineros"), consiguieron ganarse a gran parte de la afición que hace un par de años celebraba su ascenso a Segunda División. Actualmente sus carteles en los partidos locales triunfan, dado que hacen juegos de palabras con el equipo rival, siempre desde el respeto y la originalidad, y me consta que más de uno (y de media docena) los va buscando por la calle. Y ya no sólo en ámbito local, buena parte del buen ambiente con otras aficiones se debe a ellos y es que en foros deportivos se puede leer que están deseando enfrentarse al Leganés sólo por ver como este equipo de comunicación les sorprende. Y mientras tanto, la imagen de marca de un equipo modesto, por las nubes.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 min y 15 segs)
La imagen de marca es la percepción que tienen los consumidores de la identidad de determinada marca, y no depende exclusivamente de valores objetivos. Un buen departamento de comunicación o una campaña de marketing bien hecha pueden construir a una imagen positiva de una empresa, y por extensión de sus productos. O incluso afrontar un escándalo para minimizar sus efectos sobre las ventas o los resultados. Igual que una mala campaña puede dar al traste con la percepción del consumidor, por bueno que sean los productos. Tal es su importancia que se está revirtiendo el concepto tradicional de que todos los departamentos trabajan para producción, y en ciertas ocasiones deben aceptar que el departamento de comunicación dirija las operaciones hasta cierto punto, como en el caso de la gestión de la polémica de los playmobil.
Actualmente está de moda por su asimilación al mundo personal. Se ha acuñado el término personal branding, que viene a ser que se considera la imagen propia como algo a cuidar, elaborar, mejorar y proteger de cara a transmitir un perfil determinado, muy útil para buscar trabajo en ciertos sectores más competitivos. Y al igual que las grandes empresas tienen departamentos de comunicación que lidian con contratiempos, aquellos que deciden cuidar su imagen de marca personal deben elaborar sus estrategias para cuidar su presencia en Internet y en persona.
Este blog es una herramienta para labrarme mi imagen de marca. En su momento decidí que mi CV decía poco de mi, hay miles de ingenieros con un MBA y que hablen Inglés, y opté por crear una web personal, y este blog, como forma de darme a conocer a un nivel más íntimo ante posibles reclutadores. Al no ser un experto en comunicación, habrá cosas que me beneficien y otras que no, pero confío en que el computo global sea positivo y me preocupo de tener más actualizado esto que mi propio Curriculum.
El ejemplo que voy a mencionar es uno de los grupos de comunicación que mejor lo están haciendo, para mi gusto, en los últimos años: el Club Deportivo Leganés. Ya no es sólo porque me sienta del "Lega", es que cuando paso por Whatsapp sus campañas siempre tiene una acogida positiva más allá de nuestro límite local.
Con el eslogan con el que abro el post, irreverente donde los haya, y jugando con nuestro gentilicio más ancestral y peculiar ("pepineros"), consiguieron ganarse a gran parte de la afición que hace un par de años celebraba su ascenso a Segunda División. Actualmente sus carteles en los partidos locales triunfan, dado que hacen juegos de palabras con el equipo rival, siempre desde el respeto y la originalidad, y me consta que más de uno (y de media docena) los va buscando por la calle. Y ya no sólo en ámbito local, buena parte del buen ambiente con otras aficiones se debe a ellos y es que en foros deportivos se puede leer que están deseando enfrentarse al Leganés sólo por ver como este equipo de comunicación les sorprende. Y mientras tanto, la imagen de marca de un equipo modesto, por las nubes.
viernes, 18 de noviembre de 2016
En el Camino de Santiago
"Europa se construyó en el Camino de Santiago" Atribuida a Goethe
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 3 mins)
Cuando hice el Camino coincidí con un funcionario de industria a punto de jubilarse. Una de las noches, en las que no nos tocó cocinar a ninguno de los dos, estábamos sentados, desparramados tras una etapa larga, en la mesa común del albergue. Entonces se materializó aquello a lo que eludía supuestamente Goethe sobre la construcción de Europa, habíamos pasado junto a unos generadores eólicos y salió el tema de la energía.
Es un tema que procuro no tocar demasiado porque habitualmente se mezcla ideología y política, y ya es complejo en si mismo sólo con las consideraciones técnicas y económicas. Pero en este caso había cierta predisposición al debate. Su postura de salida era que teníamos que afrancesarnos y quintuplicar las centrales nucleares actuales en España. Esgrimía que "los molinillos de viento son mucho más caros que las nucleares" y que "seguimos comprando energía a Francia porque no producimos lo suficiente". Esto último ya lo desmonté el martes.
De vez cuando bromeo con la idea de que soy muy ingeniero con ciertos temas, no porque esté especialmente orgulloso de ser ingeniero (cualquiera con tiempo y ganas puede), si no más bien para dulcificar mi tendencia a ponerme tan técnico que otros me echan en cara que racionalizo demasiado y que parece que soy intransigente. Realmente soy un mediador nato, diplomático y con tendencia a relativizar para acercar posturas, pero los datos son los datos. Puedo mostrarme más o menos conciliador, pero yo me rindo ante la evidencia científica. No hace falta decir que me puse muy ingeniero en esa charla.
Tenía un profesor que decía que si se empleaban varias soluciones técnicas para un mismo problema, es que ninguna de ellas era suficientemente buena como para desbancar a las demás. Y aunque parto de la base de que nuestro problema más acuciante es el aumento de las concentraciones de CO2, no cierro la puerta a ninguna tecnología de generación eléctrica. A todos nos gusta tener una nevera en casa, y yo hago uso intensivo y extensivo de ordenadores y pantallas tanto para trabajo, como formación y ocio.
Así que puse sobre la mesa mis datos. La energía nuclear es barata de producir, no emite gases contaminantes y es muy estable, muy fácil de integrar en las redes de distribución (siempre produce lo mismo, en el mismo lugar). En España la usamos como generación de base, siempre funcionando a máxima eficiencia. Salvo paradas técnicas, nos aporta entre un 25% y un 40% de la potencia necesaria (la variación no depende de lo que produce, si no del total del consumo, que va variando a lo largo del día). Y aunque es caro, buena parte de sus residuos se pueden tratar para alimentar otros tipos de centrales nucleares.
Esperar menos sería terrible, es una tecnología que ya lleva extendida 40 años (lo que supone 40 años de I+D+i a sus espaldas), popularizada especialmente tras la guerra fría y la firma de desnuclearizar los arsenales de las grandes potencias. Pero aunque su coste de MWh es el más barato si tenemos en cuenta los costes de operación, incluyendo combustible, se suele dejar de lado en ese análisis otros costes como la reutilización del combustible o el almacenaje de los residuos. Por no contar con que ninguna aseguradora se hace cargo de los costes de un accidente a gran escala, y es el estado el que debe sufragar ese coste, así que mientras que en otras tecnologías sí se imputa ese coste por seguros que cubren casi todas las incidencias, en la nuclear sólo se contempla el seguro de las incidencias básicas.
En ese momento, hace dos o tres años, el coste de la nuclear en Europa era de aproximadamente 100 €/MWh, y la eólica acababa de recortar su coste hasta ese valor simbólico. El factor precio, tan esgrimido en foros generalistas, se desvanecía como argumento. Actualmente, el precio de la nuclear ha ascendido a 110 €/MWh, mientras que ya hay proyectos fiables que ofrecen energía eólica a 80 €/MWh. Y más que tiene que bajar ya que es una tecnología con apenas 15 años de maduración.
Aún así, siempre que nos empeñamos en tratar el coste de generación de distintas energías, arañando pequeñas cantidades como logros existenciales, olvidamos que en el peso de la factura, el coste de la energía como tal no llega al 32%. El resto son impuestos y tasas.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 3 mins)
Cuando hice el Camino coincidí con un funcionario de industria a punto de jubilarse. Una de las noches, en las que no nos tocó cocinar a ninguno de los dos, estábamos sentados, desparramados tras una etapa larga, en la mesa común del albergue. Entonces se materializó aquello a lo que eludía supuestamente Goethe sobre la construcción de Europa, habíamos pasado junto a unos generadores eólicos y salió el tema de la energía.
Es un tema que procuro no tocar demasiado porque habitualmente se mezcla ideología y política, y ya es complejo en si mismo sólo con las consideraciones técnicas y económicas. Pero en este caso había cierta predisposición al debate. Su postura de salida era que teníamos que afrancesarnos y quintuplicar las centrales nucleares actuales en España. Esgrimía que "los molinillos de viento son mucho más caros que las nucleares" y que "seguimos comprando energía a Francia porque no producimos lo suficiente". Esto último ya lo desmonté el martes.
De vez cuando bromeo con la idea de que soy muy ingeniero con ciertos temas, no porque esté especialmente orgulloso de ser ingeniero (cualquiera con tiempo y ganas puede), si no más bien para dulcificar mi tendencia a ponerme tan técnico que otros me echan en cara que racionalizo demasiado y que parece que soy intransigente. Realmente soy un mediador nato, diplomático y con tendencia a relativizar para acercar posturas, pero los datos son los datos. Puedo mostrarme más o menos conciliador, pero yo me rindo ante la evidencia científica. No hace falta decir que me puse muy ingeniero en esa charla.
Tenía un profesor que decía que si se empleaban varias soluciones técnicas para un mismo problema, es que ninguna de ellas era suficientemente buena como para desbancar a las demás. Y aunque parto de la base de que nuestro problema más acuciante es el aumento de las concentraciones de CO2, no cierro la puerta a ninguna tecnología de generación eléctrica. A todos nos gusta tener una nevera en casa, y yo hago uso intensivo y extensivo de ordenadores y pantallas tanto para trabajo, como formación y ocio.
Así que puse sobre la mesa mis datos. La energía nuclear es barata de producir, no emite gases contaminantes y es muy estable, muy fácil de integrar en las redes de distribución (siempre produce lo mismo, en el mismo lugar). En España la usamos como generación de base, siempre funcionando a máxima eficiencia. Salvo paradas técnicas, nos aporta entre un 25% y un 40% de la potencia necesaria (la variación no depende de lo que produce, si no del total del consumo, que va variando a lo largo del día). Y aunque es caro, buena parte de sus residuos se pueden tratar para alimentar otros tipos de centrales nucleares.
Esperar menos sería terrible, es una tecnología que ya lleva extendida 40 años (lo que supone 40 años de I+D+i a sus espaldas), popularizada especialmente tras la guerra fría y la firma de desnuclearizar los arsenales de las grandes potencias. Pero aunque su coste de MWh es el más barato si tenemos en cuenta los costes de operación, incluyendo combustible, se suele dejar de lado en ese análisis otros costes como la reutilización del combustible o el almacenaje de los residuos. Por no contar con que ninguna aseguradora se hace cargo de los costes de un accidente a gran escala, y es el estado el que debe sufragar ese coste, así que mientras que en otras tecnologías sí se imputa ese coste por seguros que cubren casi todas las incidencias, en la nuclear sólo se contempla el seguro de las incidencias básicas.
En ese momento, hace dos o tres años, el coste de la nuclear en Europa era de aproximadamente 100 €/MWh, y la eólica acababa de recortar su coste hasta ese valor simbólico. El factor precio, tan esgrimido en foros generalistas, se desvanecía como argumento. Actualmente, el precio de la nuclear ha ascendido a 110 €/MWh, mientras que ya hay proyectos fiables que ofrecen energía eólica a 80 €/MWh. Y más que tiene que bajar ya que es una tecnología con apenas 15 años de maduración.
Aún así, siempre que nos empeñamos en tratar el coste de generación de distintas energías, arañando pequeñas cantidades como logros existenciales, olvidamos que en el peso de la factura, el coste de la energía como tal no llega al 32%. El resto son impuestos y tasas.
martes, 15 de noviembre de 2016
Electricidad
"The belief in a certain idea gives to the researcher the support for his
work. Without this belief he would be lost in a sea of doubts and
insufficiently verified proofs." Konrad Zuse
"Con Europa dividida en nacionalidades formadas libremente y líbera internamente, la paz entre los estados habría llegado a ser más fácil: los Estados Unidos de Europa se convirtieron en una posibilidad." Napoleón
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 4 mins)
Hoy, algo específico de mi sector.
Mientras preparo este post (lunes 14 de Noviembre, 7:50 de la mañana), la demanda energética supera los 30.000 MW en España. Los intercambios internacionales a estas horas tienen un balance neto de poco más de 1.000 MW, siendo España netamente exportador (vendemos más de la que compramos). En unas horas llegaremos a una franja horaria de gran consumo (de 10:00 a 14:00), que es cuando casi todas las industrias y comercios coinciden en funcionamiento (hoy se prevé un consumo estable en torno a la linea de 33.000 MW) y ya a las 19 horas alcanzaremos el pico de producción donde adquiere más peso el consumo doméstico (con una previsión de picos de 35.000 MW). Es de esperar que sigamos siendo netamente exportadores todo el día gracias al buen comportamiento de la energía eólica y a que Francia lleva dos semanas comprando nuestro “excedente” debido a la parada simultanea de 21 de sus centrales.
No es lo habitual, lo más común es que nuestras conexiones con el país vecino estén al límite de capacidad, pero siendo nosotros quienes compramos. Esta tabla, del último informe de operaciones (2015) de Red Eléctrica Española, muestra los intercambios de 2015 con Francia:
Si estamos siendo capaces de apoyar su suministro ahora, ¿por qué hemos estado comprando energía al país vecino durante 2015 y 2016 (no aparece en la tabla, pero si en los avances de informes), especialmente durante el verano? Es cierto que en verano el consumo es mayor, pero ¿tenemos un sistema tan frágil que depende del comportamiento de la eólica? La normativa obliga a tener preparadas centrales que actúen como reserva de potencia rodante, es decir, que puedan empezar a trabajar en cuestión de minutos si hay algún defecto en la red o si hay un pico de consumo no previsto y es necesaria una importante inyección de energía. Cumplimos esa norma de sobra, es más, sucesivas políticas expansionistas de distintas tecnologías (ciclos combinados, huertos solares, eólica) han hecho que tengamos muchas más centrales de las que podamos necesitar. Entonces, ¿por qué importar de Francia?
Hasta hace una década, teníamos un déficit de producción y distribución en la zona norte, los lectores de Cataluña podrán confirmar que eran muy frecuentes los cortes de luz en verano. Ya fuesen las centrales o las lineas de transmisión no podían dar más de lo que ya daban. Y comprábamos a Francia de forma sistemática para complementar el suministro. Lo curioso es que a su vez vendíamos nuestra energía a Portugal y Marruecos. El problema era la red eléctrica de alta y muy alta tensión.
Un ejemplo con números inventados. Si en Extremadura se podían producir 3000, y en Cataluña necesitaban 2500, deberíamos poder afrontarlo a nivel nacional, pero los cables que las unían apenas tenían capacidad para soportar el paso de 1000, el resultado era que en Extremadura sobraban 2000 de capacidad y en Cataluña todavía necesitaban otros 1500. Cataluña con cortes, y Extremadura vendiendo a Portugal, no era problema de capacidad de producción, si no por motivos técnicos de transporte.
Gracias a la proliferación de distintas tecnologías, se ha descentralizado la producción y las grandes autopistas de la electricidad en España están menos saturadas porque la producción satisface el consumo local. También es cierto que Red Eléctrica Española ha hecho mejoras considerables y constantes. Así hemos conseguido que en la última década tuviéramos el estatus de netamente exportadores, a la vez que cubríamos mejor el consumo propio. Nuestras redes de transporte podían canalizar nuestra sobrecapacidad de producción para vender más allá de nuestras fronteras.
Salvo por el hecho puntual de estas semanas en las que apoyamos a Francia, el paradigma vuelve a cambiar y la tendencia, de nuevo, es que seamos netamente importadores. Especialmente por la mayor importación de Francia, y ya no por necesidades técnicas, si no por un mejor precio del MW/h cuando la eólica no funciona con buen rendimiento.
Europa está presionando para que la península ibérica deje de ser una isla energética, nuestra capacidad de intercambio con Francia ha sido tradicionalmente ínfima respecto a la producción de ambos países, apenas suficiente para apoyar puntualmente la producción en las regiones fronterizas. Y el primer paso ha sido abrir una nueva conexión con Francia, la nueva línea HVDC Santa Llogaia-Baixas, que ha duplicado la capacidad que teníamos hasta ahora. Hay otras tres lineas más en proyecto, desde distintos puntos de la cornisa cantábrica.
Otra de las iniciativas, que hasta ahora bloqueaban España y Reino Unido, es hacer más transparente la asignación de producción de energía y los precios de la misma, es decir, que los mecanismos que deciden qué centrales producen y cuales se quedan en espera sean suficientemente claros como para que un país europeo puedan intentar producir energía a mejor precio para suministrar a otros países europeos.
La idea subyacente es que, a grandes rasgos, si en Bélgica hay una central produciendo a 40 €/MW, y en España hay centrales produciendo a 55 €/MW, sea la central belga la que produzca en detrimento de las españolas, de tal forma que el precio de la energía se reduzca. No será su energía la que llegue directamente, pero ellos suministraran más barato a Francia, y Francia suministrará con su “excedente” a España. Eso conlleva que los costes en la industria disminuyan, y las economías de aquellos países con energía más cara se dinamicen (nos afecta y mucho). Sería importante ya no sólo fortalecer las interconexiones fronterizas, si no mejorar también las lineas de muy alta tensión que circulan por Europa.
Con el resultado del Brexit estos planes se están reactivando, dado que Reino Unido se oponía y ahora, en teoría, habrá más predisposición al avance. Pero con la victoria de Trump, y su postura sobre la OTAN y la defensa de Europa, se percibe aún con mayor intensidad la necesidad de crear un sistema muy interconectado que permita que España pueda sostener con su producción parte de la industria alemana (por ejemplo) en caso de que Rusia corte el suministro de gas a la zona norte de Europa.
Sólo queda comprobar los resultados de las elecciones en Francia y Alemania para ver si materializa ese paso en la integración eléctrica europea.
"Con Europa dividida en nacionalidades formadas libremente y líbera internamente, la paz entre los estados habría llegado a ser más fácil: los Estados Unidos de Europa se convirtieron en una posibilidad." Napoleón
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 4 mins)
Hoy, algo específico de mi sector.
Mientras preparo este post (lunes 14 de Noviembre, 7:50 de la mañana), la demanda energética supera los 30.000 MW en España. Los intercambios internacionales a estas horas tienen un balance neto de poco más de 1.000 MW, siendo España netamente exportador (vendemos más de la que compramos). En unas horas llegaremos a una franja horaria de gran consumo (de 10:00 a 14:00), que es cuando casi todas las industrias y comercios coinciden en funcionamiento (hoy se prevé un consumo estable en torno a la linea de 33.000 MW) y ya a las 19 horas alcanzaremos el pico de producción donde adquiere más peso el consumo doméstico (con una previsión de picos de 35.000 MW). Es de esperar que sigamos siendo netamente exportadores todo el día gracias al buen comportamiento de la energía eólica y a que Francia lleva dos semanas comprando nuestro “excedente” debido a la parada simultanea de 21 de sus centrales.
No es lo habitual, lo más común es que nuestras conexiones con el país vecino estén al límite de capacidad, pero siendo nosotros quienes compramos. Esta tabla, del último informe de operaciones (2015) de Red Eléctrica Española, muestra los intercambios de 2015 con Francia:
Fuente: Red Eléctrica Española. Porcentaje de uso de la interconexión con Francia en 2015
Si estamos siendo capaces de apoyar su suministro ahora, ¿por qué hemos estado comprando energía al país vecino durante 2015 y 2016 (no aparece en la tabla, pero si en los avances de informes), especialmente durante el verano? Es cierto que en verano el consumo es mayor, pero ¿tenemos un sistema tan frágil que depende del comportamiento de la eólica? La normativa obliga a tener preparadas centrales que actúen como reserva de potencia rodante, es decir, que puedan empezar a trabajar en cuestión de minutos si hay algún defecto en la red o si hay un pico de consumo no previsto y es necesaria una importante inyección de energía. Cumplimos esa norma de sobra, es más, sucesivas políticas expansionistas de distintas tecnologías (ciclos combinados, huertos solares, eólica) han hecho que tengamos muchas más centrales de las que podamos necesitar. Entonces, ¿por qué importar de Francia?
Hasta hace una década, teníamos un déficit de producción y distribución en la zona norte, los lectores de Cataluña podrán confirmar que eran muy frecuentes los cortes de luz en verano. Ya fuesen las centrales o las lineas de transmisión no podían dar más de lo que ya daban. Y comprábamos a Francia de forma sistemática para complementar el suministro. Lo curioso es que a su vez vendíamos nuestra energía a Portugal y Marruecos. El problema era la red eléctrica de alta y muy alta tensión.
Un ejemplo con números inventados. Si en Extremadura se podían producir 3000, y en Cataluña necesitaban 2500, deberíamos poder afrontarlo a nivel nacional, pero los cables que las unían apenas tenían capacidad para soportar el paso de 1000, el resultado era que en Extremadura sobraban 2000 de capacidad y en Cataluña todavía necesitaban otros 1500. Cataluña con cortes, y Extremadura vendiendo a Portugal, no era problema de capacidad de producción, si no por motivos técnicos de transporte.
Gracias a la proliferación de distintas tecnologías, se ha descentralizado la producción y las grandes autopistas de la electricidad en España están menos saturadas porque la producción satisface el consumo local. También es cierto que Red Eléctrica Española ha hecho mejoras considerables y constantes. Así hemos conseguido que en la última década tuviéramos el estatus de netamente exportadores, a la vez que cubríamos mejor el consumo propio. Nuestras redes de transporte podían canalizar nuestra sobrecapacidad de producción para vender más allá de nuestras fronteras.
Fuente: Red Eléctrica Española. Gráfico de evolución intercambios internacionales
Salvo por el hecho puntual de estas semanas en las que apoyamos a Francia, el paradigma vuelve a cambiar y la tendencia, de nuevo, es que seamos netamente importadores. Especialmente por la mayor importación de Francia, y ya no por necesidades técnicas, si no por un mejor precio del MW/h cuando la eólica no funciona con buen rendimiento.
Europa está presionando para que la península ibérica deje de ser una isla energética, nuestra capacidad de intercambio con Francia ha sido tradicionalmente ínfima respecto a la producción de ambos países, apenas suficiente para apoyar puntualmente la producción en las regiones fronterizas. Y el primer paso ha sido abrir una nueva conexión con Francia, la nueva línea HVDC Santa Llogaia-Baixas, que ha duplicado la capacidad que teníamos hasta ahora. Hay otras tres lineas más en proyecto, desde distintos puntos de la cornisa cantábrica.
Otra de las iniciativas, que hasta ahora bloqueaban España y Reino Unido, es hacer más transparente la asignación de producción de energía y los precios de la misma, es decir, que los mecanismos que deciden qué centrales producen y cuales se quedan en espera sean suficientemente claros como para que un país europeo puedan intentar producir energía a mejor precio para suministrar a otros países europeos.
La idea subyacente es que, a grandes rasgos, si en Bélgica hay una central produciendo a 40 €/MW, y en España hay centrales produciendo a 55 €/MW, sea la central belga la que produzca en detrimento de las españolas, de tal forma que el precio de la energía se reduzca. No será su energía la que llegue directamente, pero ellos suministraran más barato a Francia, y Francia suministrará con su “excedente” a España. Eso conlleva que los costes en la industria disminuyan, y las economías de aquellos países con energía más cara se dinamicen (nos afecta y mucho). Sería importante ya no sólo fortalecer las interconexiones fronterizas, si no mejorar también las lineas de muy alta tensión que circulan por Europa.
Con el resultado del Brexit estos planes se están reactivando, dado que Reino Unido se oponía y ahora, en teoría, habrá más predisposición al avance. Pero con la victoria de Trump, y su postura sobre la OTAN y la defensa de Europa, se percibe aún con mayor intensidad la necesidad de crear un sistema muy interconectado que permita que España pueda sostener con su producción parte de la industria alemana (por ejemplo) en caso de que Rusia corte el suministro de gas a la zona norte de Europa.
Sólo queda comprobar los resultados de las elecciones en Francia y Alemania para ver si materializa ese paso en la integración eléctrica europea.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Incomprensión
"La soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos." Francis Bacon
(tiempo de lectura medio, sin links: 7 mins)
Pensaba programarlo para el viernes, que no estaré disponible, pero tiene más sentido que lo publique hoy. Este post va a ser absolutamente personal, generalmente cuento anécdotas pero en esta ocasión voy a dar un paso más allá, y voy a profundizar. Por favor, leed hasta el final antes de formarse una idea equivocada (que ya me ha pasado).
He seguido de cerca el desenlace de las elecciones de EEUU, e intercambiando mensajes por whatsapp con varias personas y un grupo de amigos. En lineas generales, en Europa, y en especial en España, hemos pasado un poco del tema hasta ahora, apenas nos llegaba información de las locuras de Trump, pero nada de análisis en profundidad de uno u otro candidato. Ni, en general, teníamos idea de como funcionan las elecciones allí,o de quienes eran los otros 8 candidatos disponibles. ¿Cuántos artículos han explicado el escándalo de los emails de Clinton? ¿Cuántos economistas han analizado las muchas quiebras empresariales de Trump? Alguno suelto y sin profundizar demasiado.
Yo no puedo quedarme sólo con eso, y luego lanzar las consignas ideológicas prefabricadas. Ya no se si de nacimiento, o por formación, necesito comprender las cosas. Necesito comprender como un tipo con mensajes racistas, machistas, anti-sistema, anti-europeo (quiere cancelar el TTIP), que ha humillado a familiares de soldados caídos en combate (algo casi Sacrosanto en EEUU), que ha puesto en duda a los científicos, a los grandes empresarios (obviándose él, claro) y a parte de sus aliados comerciales, puede ser candidato a la Casa Blanca, y no uno cualquiera, si uno que pugnaba con posibilidades por el Despacho Oval.
Es algo así como quien ve una máquina que coge lingotes de acero por un lado y por el otro devuelve eslabones que van formando una cadena. Donde mucha gente simplemente se sorprende, a mi me gusta indagar, ver las entrañas de la maquinaria, entender cada paso. Hay un vídeo en Internet en el que muestran el paso final, en el que transforma varas de acero en eslabones y los enlaza. La primera vez estuve 10 minutos viéndolo en bucle, analizando cada movimiento rotatorio, cada oscilación, cada golpe preciso de la cuchilla de corte.
Con las elecciones de EEUU me ha pasado igual, me fascinaba que una candidata como Hillary Clinton no pudiera arrasar con un tipo como Trump enfrente. Y más en un país puntero en muchos temas, que aloja grandes universidades y es cuna de grandes empresas. Así que me puse manos a la obra y me metí de lleno en redes sociales con predominancia estadounidense. Pregunté a unos y a otros. Observé y escuché mucho. Necesitaba comprender el proceso, no quedarme con el resultado final.
El primer impacto fue darme cuenta de que la mayoría de potenciales votantes de Trump no eran rednecks. Era gente normal para el estándar americano, que en otro momento no hubieran votado a un candidato así, pero que en este momento económico, político y social, no veían alternativa. Una semana antes de las elecciones empecé a comprender por qué Trump tenía el apoyo que tenía. No compartía su punto de vista, pero la gente con la que hablaba que iban a votarle no parecían desequilibrados, ni extremistas, no todos al menos.
En estas elecciones había 10 candidatos, pero el sistema electoral, y en cierto modo la sociedad, te empuja a elegir entre los dos primeros, los demócratas y los republicanos. Los otros apenas tienen espacio en televisión, se insta al voto útil, etc. La decisión pasa a ser binaria. O Clinton o Trump. En España con 4 grandes partidos nacionales y varios regionales ya tenemos problemas para encuadrarnos ciegamente en uno de ellos, ¿qué pasaría si aquí sólo tuviéramos dos opciones?
En EEUU el primer efecto es una baja participación. No llegan al 55% de los posible electores. Es decir, casi la mitad de la gente con derecho a voto decide no hacerlo. En unas elecciones con tantas repercusiones mediáticas. Sea cual sea tu ideología, o el candidato que menos horroroso te parezca, eso ya da pistas de que a este lado del Atlántico hemos simplificado mucho y se nos escapan matices.
Así que he intentado ser aséptico con mis ideas previas, hacer un trabajo sistemático y organizado, para encontrar esos matices sin la pátina de ideología:
1) Es una elección binaria, no te puedes salir de ahí, debes buscar uno de los extremos y adaptarte a él. Habrá cosas que no te gusten, y otras que sí. En este caso en particular, más que cosas positivas de los candidatos, la gente se decantaba al otro lado por las cosas negativas.
2) Se vota a un equipo, la cara visible es el candidato, pero votas a un partido o ideología. Aquí pasa igual, estoy seguro que hay muchos votantes del PP que no se sienten cómodos con Rajoy, y muchos votantes de Podemos que no se siente cómodos con Pablo Iglesias. Gran parte del propio Partido Republicano no aceptan a Trump, pero muchos le han votado a pesar de ello.
3) La clase media norteamericana, como en general la europea, está perdiendo peso. Ven que su nivel de vida, incluso trabajando, cae poco a poco, irremisiblemente. Hablé con un tipo de 40 años que lleva trabajando 20 en la misma empresa como administrativo, y me comentaba que le han acortado la jornada laboral y el sueldo. Y que tenía miedo del despido, porque mientras que al principio pudo ahorrar y comprarse una casa, actualmente apenas llega a final de mes con su sueldo y el de su mujer. Y que incluso ha renunciado a su cabaña en el lago, imagen típica, para que su hija mayor fuera a la Universidad. Trump ha sabido manipular este descontento y atraerlo a su campaña con razonamientos a menudo cogidos por los pelos. Pero Clinton no ha sabido calmar a esa parte de la población.
4) Enlazando con el punto 3, muchos ven a Clinton como parte del sistema, que lleva dos décadas en cargos públicos. La candidata de Wall Street. El mismo Wall Street que les condujo a una crisis brutal de la que, a pesar de los datos positivos, no han salido todavía. De todos aquellos que especularon en grandes bancos y agencias de rating, pocos han sido juzgados, el sistema financiero se mantiene intacto. Y de eso se culpa a establishment que muchos dicen Clinton representa. La gente quiere un cambio.
5) El sistema estadounidense deja mucha más libertad a sus congresistas para que voten contra aquello que promueve el presidente. Si Obama, con buenos proyectos e ideas, con apoyo de su partido, no pudo sacar adelante casi nada, ¿Qué puede hacer Trump si todo lo que decida debe pasar por el Senado y Congreso? Lo comentaba el martes, pocos creen realmente que vaya a haber un cambio para bien o para mal. Al margen de bromas y memes, no había sensación de urgencia real de tener que parar a nadie, la prueba es que casi la mitad de los votantes se ha quedado en casa.
6) A los mítines de Clinton iban estrellas del cine y de la música, llenaba estadios. Trump casi siempre salía solo, ni siquiera sus compañeros de partido querían salir con él y sus mítines rara vez llegaban a congregar a la cuarta parte de los que congregaba su rival. Esto es algo que me han comentado con frecuencia, en EEUU son conscientes de que todo es espectáculo, les gustan mucho las grandes puestas en escena. Confían en que Trump simplemente esté siendo un showman para salir en los medios y ganar apoyos, y creen que el verdadero Trump, ya con el cargo ganado, se parezca más al que dio el discurso moderado de aceptación del resultado, y no el Trump demagogo de la campaña electoral.
7) Uno de los argumentos más esgrimidos es la firma del pacto TTIP con Europa, un pacto de libre comercio que aquí asusta especialmente a la franja izquierda del ideario europeo. Trump alega que en un pacto similar con México se prometieron 20 millones de puestos de trabajo por la apertura de fronteras, pero que estudios recientes demuestran que EEUU perdió un millón de puestos de trabajo por la deslocalización. De nuevo se une al punto 3. Es más que probable que Trump se haya beneficiado de este tipo de pactos como empresario, pero ha sabido canalizar ese descontento social y ese miedo a perder el puesto de trabajo del americano medio.
8) El candidato que más conectaba con la gente joven era Bernie Sanders, del Partido Demócrata, que fue desbancado en las primarias en un duelo muy igualado con Hillary Clinton. Es palpable el descontento de votantes jóvenes y que probablemente se han quedado en casa porque la candidata no les convencía.Y ha habido una diferencia muy pequeña en votos como para que esto también cuente.
9) En general se daba por hecha la victoria de Clinton. En las encuestas más pesimistas tan sólo se otorgaba un 20% de probabilidades de que ganase Trump. En parte eso ha hecho que muchos no del todo convencidos se quedasen en casa, especialmente jovenes, y que otros muchos votasen a Trump como toque de atención a las élites. Algo así como lo que pasó en el Brexit (y que ya comenté en este blog).
Estoy seguro que entre los votantes de Trump habrá racistas, machistas y cualquiera de los extremos más sórdidos del arco electoral americano, pero no ha ganado por eso, ha ganado por los matices que han atraído a la clase media. Aún con varios días intentando formarme, he dejado muchas lagunas de información que por tiempo e interés he obviado (al final, yo no puedo votar y mi tiempo es limitado), puede que más adelante profundice, por curiosidad, en los escándalos de unos y otros.
Explicar esto me ha costado dos discusiones con personas cercanas, una especialmente íntima, que daban por hecho mi apoyo a Trump, algo sumamente ridículo para cualquiera que me conozca minimamente. Es probable que si no hubiera otro candidato salvo Trump, yo me hubiera quedado en casa, no me gustan las promesas que no se pueden cumplir ni los insultos, pero es necesario saber como funcionan las cosas si en algún momento pretendemos arreglarlas o cambiarlas. Sin artificios, sin mirar a otra parte. Eso es lo que hace un ingeniero.
(tiempo de lectura medio, sin links: 7 mins)
Pensaba programarlo para el viernes, que no estaré disponible, pero tiene más sentido que lo publique hoy. Este post va a ser absolutamente personal, generalmente cuento anécdotas pero en esta ocasión voy a dar un paso más allá, y voy a profundizar. Por favor, leed hasta el final antes de formarse una idea equivocada (que ya me ha pasado).
He seguido de cerca el desenlace de las elecciones de EEUU, e intercambiando mensajes por whatsapp con varias personas y un grupo de amigos. En lineas generales, en Europa, y en especial en España, hemos pasado un poco del tema hasta ahora, apenas nos llegaba información de las locuras de Trump, pero nada de análisis en profundidad de uno u otro candidato. Ni, en general, teníamos idea de como funcionan las elecciones allí,o de quienes eran los otros 8 candidatos disponibles. ¿Cuántos artículos han explicado el escándalo de los emails de Clinton? ¿Cuántos economistas han analizado las muchas quiebras empresariales de Trump? Alguno suelto y sin profundizar demasiado.
Yo no puedo quedarme sólo con eso, y luego lanzar las consignas ideológicas prefabricadas. Ya no se si de nacimiento, o por formación, necesito comprender las cosas. Necesito comprender como un tipo con mensajes racistas, machistas, anti-sistema, anti-europeo (quiere cancelar el TTIP), que ha humillado a familiares de soldados caídos en combate (algo casi Sacrosanto en EEUU), que ha puesto en duda a los científicos, a los grandes empresarios (obviándose él, claro) y a parte de sus aliados comerciales, puede ser candidato a la Casa Blanca, y no uno cualquiera, si uno que pugnaba con posibilidades por el Despacho Oval.
Es algo así como quien ve una máquina que coge lingotes de acero por un lado y por el otro devuelve eslabones que van formando una cadena. Donde mucha gente simplemente se sorprende, a mi me gusta indagar, ver las entrañas de la maquinaria, entender cada paso. Hay un vídeo en Internet en el que muestran el paso final, en el que transforma varas de acero en eslabones y los enlaza. La primera vez estuve 10 minutos viéndolo en bucle, analizando cada movimiento rotatorio, cada oscilación, cada golpe preciso de la cuchilla de corte.
Con las elecciones de EEUU me ha pasado igual, me fascinaba que una candidata como Hillary Clinton no pudiera arrasar con un tipo como Trump enfrente. Y más en un país puntero en muchos temas, que aloja grandes universidades y es cuna de grandes empresas. Así que me puse manos a la obra y me metí de lleno en redes sociales con predominancia estadounidense. Pregunté a unos y a otros. Observé y escuché mucho. Necesitaba comprender el proceso, no quedarme con el resultado final.
El primer impacto fue darme cuenta de que la mayoría de potenciales votantes de Trump no eran rednecks. Era gente normal para el estándar americano, que en otro momento no hubieran votado a un candidato así, pero que en este momento económico, político y social, no veían alternativa. Una semana antes de las elecciones empecé a comprender por qué Trump tenía el apoyo que tenía. No compartía su punto de vista, pero la gente con la que hablaba que iban a votarle no parecían desequilibrados, ni extremistas, no todos al menos.
En estas elecciones había 10 candidatos, pero el sistema electoral, y en cierto modo la sociedad, te empuja a elegir entre los dos primeros, los demócratas y los republicanos. Los otros apenas tienen espacio en televisión, se insta al voto útil, etc. La decisión pasa a ser binaria. O Clinton o Trump. En España con 4 grandes partidos nacionales y varios regionales ya tenemos problemas para encuadrarnos ciegamente en uno de ellos, ¿qué pasaría si aquí sólo tuviéramos dos opciones?
En EEUU el primer efecto es una baja participación. No llegan al 55% de los posible electores. Es decir, casi la mitad de la gente con derecho a voto decide no hacerlo. En unas elecciones con tantas repercusiones mediáticas. Sea cual sea tu ideología, o el candidato que menos horroroso te parezca, eso ya da pistas de que a este lado del Atlántico hemos simplificado mucho y se nos escapan matices.
Así que he intentado ser aséptico con mis ideas previas, hacer un trabajo sistemático y organizado, para encontrar esos matices sin la pátina de ideología:
1) Es una elección binaria, no te puedes salir de ahí, debes buscar uno de los extremos y adaptarte a él. Habrá cosas que no te gusten, y otras que sí. En este caso en particular, más que cosas positivas de los candidatos, la gente se decantaba al otro lado por las cosas negativas.
2) Se vota a un equipo, la cara visible es el candidato, pero votas a un partido o ideología. Aquí pasa igual, estoy seguro que hay muchos votantes del PP que no se sienten cómodos con Rajoy, y muchos votantes de Podemos que no se siente cómodos con Pablo Iglesias. Gran parte del propio Partido Republicano no aceptan a Trump, pero muchos le han votado a pesar de ello.
3) La clase media norteamericana, como en general la europea, está perdiendo peso. Ven que su nivel de vida, incluso trabajando, cae poco a poco, irremisiblemente. Hablé con un tipo de 40 años que lleva trabajando 20 en la misma empresa como administrativo, y me comentaba que le han acortado la jornada laboral y el sueldo. Y que tenía miedo del despido, porque mientras que al principio pudo ahorrar y comprarse una casa, actualmente apenas llega a final de mes con su sueldo y el de su mujer. Y que incluso ha renunciado a su cabaña en el lago, imagen típica, para que su hija mayor fuera a la Universidad. Trump ha sabido manipular este descontento y atraerlo a su campaña con razonamientos a menudo cogidos por los pelos. Pero Clinton no ha sabido calmar a esa parte de la población.
4) Enlazando con el punto 3, muchos ven a Clinton como parte del sistema, que lleva dos décadas en cargos públicos. La candidata de Wall Street. El mismo Wall Street que les condujo a una crisis brutal de la que, a pesar de los datos positivos, no han salido todavía. De todos aquellos que especularon en grandes bancos y agencias de rating, pocos han sido juzgados, el sistema financiero se mantiene intacto. Y de eso se culpa a establishment que muchos dicen Clinton representa. La gente quiere un cambio.
5) El sistema estadounidense deja mucha más libertad a sus congresistas para que voten contra aquello que promueve el presidente. Si Obama, con buenos proyectos e ideas, con apoyo de su partido, no pudo sacar adelante casi nada, ¿Qué puede hacer Trump si todo lo que decida debe pasar por el Senado y Congreso? Lo comentaba el martes, pocos creen realmente que vaya a haber un cambio para bien o para mal. Al margen de bromas y memes, no había sensación de urgencia real de tener que parar a nadie, la prueba es que casi la mitad de los votantes se ha quedado en casa.
6) A los mítines de Clinton iban estrellas del cine y de la música, llenaba estadios. Trump casi siempre salía solo, ni siquiera sus compañeros de partido querían salir con él y sus mítines rara vez llegaban a congregar a la cuarta parte de los que congregaba su rival. Esto es algo que me han comentado con frecuencia, en EEUU son conscientes de que todo es espectáculo, les gustan mucho las grandes puestas en escena. Confían en que Trump simplemente esté siendo un showman para salir en los medios y ganar apoyos, y creen que el verdadero Trump, ya con el cargo ganado, se parezca más al que dio el discurso moderado de aceptación del resultado, y no el Trump demagogo de la campaña electoral.
7) Uno de los argumentos más esgrimidos es la firma del pacto TTIP con Europa, un pacto de libre comercio que aquí asusta especialmente a la franja izquierda del ideario europeo. Trump alega que en un pacto similar con México se prometieron 20 millones de puestos de trabajo por la apertura de fronteras, pero que estudios recientes demuestran que EEUU perdió un millón de puestos de trabajo por la deslocalización. De nuevo se une al punto 3. Es más que probable que Trump se haya beneficiado de este tipo de pactos como empresario, pero ha sabido canalizar ese descontento social y ese miedo a perder el puesto de trabajo del americano medio.
8) El candidato que más conectaba con la gente joven era Bernie Sanders, del Partido Demócrata, que fue desbancado en las primarias en un duelo muy igualado con Hillary Clinton. Es palpable el descontento de votantes jóvenes y que probablemente se han quedado en casa porque la candidata no les convencía.Y ha habido una diferencia muy pequeña en votos como para que esto también cuente.
9) En general se daba por hecha la victoria de Clinton. En las encuestas más pesimistas tan sólo se otorgaba un 20% de probabilidades de que ganase Trump. En parte eso ha hecho que muchos no del todo convencidos se quedasen en casa, especialmente jovenes, y que otros muchos votasen a Trump como toque de atención a las élites. Algo así como lo que pasó en el Brexit (y que ya comenté en este blog).
Estoy seguro que entre los votantes de Trump habrá racistas, machistas y cualquiera de los extremos más sórdidos del arco electoral americano, pero no ha ganado por eso, ha ganado por los matices que han atraído a la clase media. Aún con varios días intentando formarme, he dejado muchas lagunas de información que por tiempo e interés he obviado (al final, yo no puedo votar y mi tiempo es limitado), puede que más adelante profundice, por curiosidad, en los escándalos de unos y otros.
Explicar esto me ha costado dos discusiones con personas cercanas, una especialmente íntima, que daban por hecho mi apoyo a Trump, algo sumamente ridículo para cualquiera que me conozca minimamente. Es probable que si no hubiera otro candidato salvo Trump, yo me hubiera quedado en casa, no me gustan las promesas que no se pueden cumplir ni los insultos, pero es necesario saber como funcionan las cosas si en algún momento pretendemos arreglarlas o cambiarlas. Sin artificios, sin mirar a otra parte. Eso es lo que hace un ingeniero.
martes, 8 de noviembre de 2016
Elecciones EEUU
"Yo manejo un gran negocio con números uno en todos lados.
Necesitamos mi manera de pensar y mi carácter para traer de vuelta el
país. Por lo tanto, mi temperamento es bueno." Donald Trump.
"Humilde" Respuesta a la pregunta de un posible nombre en clave para los Servicios Secretos.
"Para todos los americanos. Porque creo que juntos somos más fuertes. Es una visión de futuro que enraíza con nuestros valores y se refleja en una generación de gente joven que es la más abierta, diversa y conectada que hemos visto" Hillary Clinton.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 35 segs)
Mi falta de uso de Facebook o Twitter la compenso con mi actividad en redes sociales abiertas cuyos usuarios son, no en exclusiva pero mayormente, estadounidenses y una mezcla de alemanes, franceses y holandeses. Por un lado me ayuda a practicar un inglés más alejado del académico, que tantas risas generaba en Irlanda, y por otro estoy aprovechando para hacer social networking.
En una de estas redes sociales el tema de las elecciones estadounidenses lleva martilleando durante semanas. Y seguidores de ambas opciones se esfuerzan en crear contenido, básicamente memes, que impulsen a sus candidatos. En contra de la impresión que trasciende de los medios de comunicación europeos, los seguidores de Trump son numerosos y activos, y no siempre son rednecks que almuerzan armados. Viendo en primera persona como miden sus fuerzas en Internet, me sorprende un poco menos que Trump tenga opciones reales de ser presidente.
Desde Europa, y siempre basándome en mi experiencia directa en estas redes sociales, se observan estas elecciones con una mezcla de estupor e incomprensión. Quitando los más agoreros, un porcentaje muy pequeño, desde allí ponen un poco más de humor y se ha expandido la idea de que hay que elegir entre "a giant douche" y "a turd sandwich", términos acuñados en South Park sobre lo poco adecuado de ambas opciones.
Bromean con la idea del fin del mundo, o incluso con guerras: Si gana Clinton la tercera Guerra Mundial, si gana Trump una guerra civil. Pero de fondo, tanto los que apoyan a unos y a otros, como los que no apoyan a ninguno de los candidatos y sus equipos, están convencidos de que EEUU no va a caer, y que ni siquiera habrá grandes cambios. Yo, como europeo, espero más nervioso de lo que he percibido en los estadounidenses con los que he hablado estos días.
"Humilde" Respuesta a la pregunta de un posible nombre en clave para los Servicios Secretos.
"Para todos los americanos. Porque creo que juntos somos más fuertes. Es una visión de futuro que enraíza con nuestros valores y se refleja en una generación de gente joven que es la más abierta, diversa y conectada que hemos visto" Hillary Clinton.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 35 segs)
Mi falta de uso de Facebook o Twitter la compenso con mi actividad en redes sociales abiertas cuyos usuarios son, no en exclusiva pero mayormente, estadounidenses y una mezcla de alemanes, franceses y holandeses. Por un lado me ayuda a practicar un inglés más alejado del académico, que tantas risas generaba en Irlanda, y por otro estoy aprovechando para hacer social networking.
En una de estas redes sociales el tema de las elecciones estadounidenses lleva martilleando durante semanas. Y seguidores de ambas opciones se esfuerzan en crear contenido, básicamente memes, que impulsen a sus candidatos. En contra de la impresión que trasciende de los medios de comunicación europeos, los seguidores de Trump son numerosos y activos, y no siempre son rednecks que almuerzan armados. Viendo en primera persona como miden sus fuerzas en Internet, me sorprende un poco menos que Trump tenga opciones reales de ser presidente.
Desde Europa, y siempre basándome en mi experiencia directa en estas redes sociales, se observan estas elecciones con una mezcla de estupor e incomprensión. Quitando los más agoreros, un porcentaje muy pequeño, desde allí ponen un poco más de humor y se ha expandido la idea de que hay que elegir entre "a giant douche" y "a turd sandwich", términos acuñados en South Park sobre lo poco adecuado de ambas opciones.
Bromean con la idea del fin del mundo, o incluso con guerras: Si gana Clinton la tercera Guerra Mundial, si gana Trump una guerra civil. Pero de fondo, tanto los que apoyan a unos y a otros, como los que no apoyan a ninguno de los candidatos y sus equipos, están convencidos de que EEUU no va a caer, y que ni siquiera habrá grandes cambios. Yo, como europeo, espero más nervioso de lo que he percibido en los estadounidenses con los que he hablado estos días.
viernes, 4 de noviembre de 2016
Priorizar
"El secreto de la existencia no consiste sólamente en vivir, sino en saber para qué se vive" Fiódor Dostoyevski
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Siempre digo que a mi lo que me gusta es una vida tranquila, pero lo cierto es que me siento cómodo en una vida tranquila. La diferencia es un pequeño matiz. Realmente lo que me gusta es tener plazos cortos, dificultades a las que poder enfrentarse, sentirme útil. Ya sea educación, o genética, el ocio me hace sentir culpable si no va precedido de un intenso trabajo que me haga ganármelo a nivel moral.
Las veces que he entrado en un momento valle, sin un objetivo a corto plazo, sin un proyecto claro a largo plazo, me he sentido tranquilo pero, hasta cierto punto, inútil. Me cuesta más arrancar y tomar decisiones. Sentir cierta ansiedad, cierto miedo, es el motor evolutivo, el precio a pagar, para ser resolutivos y avanzar.
Esta actitud, que en principio parece positiva, realmente hace que focalizar en proyecto menos concisos sea difícil. Me está costando coger ritmo para prepararme para los exámenes de ADIF, sin tener una fecha fija en el horizonte, sin jugar con la presión, sin nadie que sepa mis avances, tiendo a dispersarme en otros asuntos. Aunque no sean ocio, no estoy haciendo lo que debo. Sin presión no se priorizar. Le pongo remedio estableciendo horarios espartanos, generando planes estrictos, pero no es ni de lejos igual de efectivo que tener la obligación respirando en tu nuca. Como ingeniero, esto me duele, pero hay veces donde lo emocional puede a lo racional.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 10 segs)
Siempre digo que a mi lo que me gusta es una vida tranquila, pero lo cierto es que me siento cómodo en una vida tranquila. La diferencia es un pequeño matiz. Realmente lo que me gusta es tener plazos cortos, dificultades a las que poder enfrentarse, sentirme útil. Ya sea educación, o genética, el ocio me hace sentir culpable si no va precedido de un intenso trabajo que me haga ganármelo a nivel moral.
Las veces que he entrado en un momento valle, sin un objetivo a corto plazo, sin un proyecto claro a largo plazo, me he sentido tranquilo pero, hasta cierto punto, inútil. Me cuesta más arrancar y tomar decisiones. Sentir cierta ansiedad, cierto miedo, es el motor evolutivo, el precio a pagar, para ser resolutivos y avanzar.
Esta actitud, que en principio parece positiva, realmente hace que focalizar en proyecto menos concisos sea difícil. Me está costando coger ritmo para prepararme para los exámenes de ADIF, sin tener una fecha fija en el horizonte, sin jugar con la presión, sin nadie que sepa mis avances, tiendo a dispersarme en otros asuntos. Aunque no sean ocio, no estoy haciendo lo que debo. Sin presión no se priorizar. Le pongo remedio estableciendo horarios espartanos, generando planes estrictos, pero no es ni de lejos igual de efectivo que tener la obligación respirando en tu nuca. Como ingeniero, esto me duele, pero hay veces donde lo emocional puede a lo racional.
martes, 1 de noviembre de 2016
Chimpancés
"No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros." Paulo Coelho
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
Explica Marvin Harris, reconocido antropólogo, en su libro “Nuestra especie”, la habilidad funcional de los chimpancés (con los que el ser humano comparte el 98,9% del genoma). Enumera una serie de casos observados en África por distintos grupos de investigación.
El caso más conocido, y que todos hemos visto en documentales, es el de los chimpancés introduciendo un palo en un termitero para que las termitas muerdan el palo y llevárselo ellos a la boca para comerse sus presas. Aunque en los documentales dan más importancia a ese gesto final, lo cierto es que antes el chimpancé ha elegido una rama flexible y resistente, le ha quitado las hojas y ha estudiado, mediante el prueba y error, cómo mover el palo dentro del termitero, que debido a su dureza suele tener pocos caminos vulnerables donde introducir la rama. La elección de una rama verde flexible no es aleatoria, conocen las peculiaridades de los termiteros.
En otra región, donde el insecto más común es una hormiga cuyos mordiscos son bastante dolorosos, han cambiado el modo de terminar su “pesca”, dejan que las hormigas suban por el palo y antes de que puedan llegar hasta ellos, mueven el palo velozmente y se lo llevan a la boca donde mastican frenéticamente para evitar mordeduras. Estos mismos chimpancés cogen hojas de los arboles, las mastican hasta formar una masa y la dejan en cavidades húmedas o en raíces, donde se empapan, y una vez cargadas de agua las vuelven a introducir en la boca para obtener el agua, o la usan para limpiarse el cuerpo.
Quizás el caso más curioso es un lugar con higueras abundantes, las ramas más altas son finas y no pueden colgarse de ellas, así que primero se comen los higos a la altura a la que pueden alcanzar. Cuando estos se acaban entra en juego la necesidad, el cálculo de calorías y la habilidad. Siempre buscan la opción más fácil, que en principio es cambiar la zona, pero cuando es imposible (por no entrar en zonas controladas por otros grupos o por la existencia de depredadores) buscan ramas gordas, las parten y lo lanzan contra las ramas que no alcanzan para que caigan los higos. Es un gasto calórico intenso, pero usan herramientas para llegar a punto inaccesibles, o más concretamente para que estos puntos inaccesibles lleguen a ellos.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 50 segs)
Explica Marvin Harris, reconocido antropólogo, en su libro “Nuestra especie”, la habilidad funcional de los chimpancés (con los que el ser humano comparte el 98,9% del genoma). Enumera una serie de casos observados en África por distintos grupos de investigación.
El caso más conocido, y que todos hemos visto en documentales, es el de los chimpancés introduciendo un palo en un termitero para que las termitas muerdan el palo y llevárselo ellos a la boca para comerse sus presas. Aunque en los documentales dan más importancia a ese gesto final, lo cierto es que antes el chimpancé ha elegido una rama flexible y resistente, le ha quitado las hojas y ha estudiado, mediante el prueba y error, cómo mover el palo dentro del termitero, que debido a su dureza suele tener pocos caminos vulnerables donde introducir la rama. La elección de una rama verde flexible no es aleatoria, conocen las peculiaridades de los termiteros.
En otra región, donde el insecto más común es una hormiga cuyos mordiscos son bastante dolorosos, han cambiado el modo de terminar su “pesca”, dejan que las hormigas suban por el palo y antes de que puedan llegar hasta ellos, mueven el palo velozmente y se lo llevan a la boca donde mastican frenéticamente para evitar mordeduras. Estos mismos chimpancés cogen hojas de los arboles, las mastican hasta formar una masa y la dejan en cavidades húmedas o en raíces, donde se empapan, y una vez cargadas de agua las vuelven a introducir en la boca para obtener el agua, o la usan para limpiarse el cuerpo.
Quizás el caso más curioso es un lugar con higueras abundantes, las ramas más altas son finas y no pueden colgarse de ellas, así que primero se comen los higos a la altura a la que pueden alcanzar. Cuando estos se acaban entra en juego la necesidad, el cálculo de calorías y la habilidad. Siempre buscan la opción más fácil, que en principio es cambiar la zona, pero cuando es imposible (por no entrar en zonas controladas por otros grupos o por la existencia de depredadores) buscan ramas gordas, las parten y lo lanzan contra las ramas que no alcanzan para que caigan los higos. Es un gasto calórico intenso, pero usan herramientas para llegar a punto inaccesibles, o más concretamente para que estos puntos inaccesibles lleguen a ellos.
viernes, 28 de octubre de 2016
Excel
"El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura." Miguel de Unamuno
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins)
En los últimos meses he ayudado a un familiar con el control de cuentas, seguros y temas administrativos varios. Su idea era hacer unas tablas en Microsoft Excel con el fin de llevar un control muy visual de sus bienes y de la evolución de estos. A mi Excel me gusta si es para hacer cálculos directamente y usar fórmulas que saquen porcentajes, por ejemplo, pero este familiar sólo quería la visualización en formato tabla. Los cálculos los hace de forma manual, de la vieja escuela, y no hay forma de que cambie de opinión.
Dicen que si haces un plan B, es porque tu plan A no te convence, o porque no estás seguro de tu capacidad. Pues yo estoy seguro de mi capacidad, pero me gusta tener un plan B y un plan C. Siempre. En casi todos los aspectos. Dejando de lado que la seguridad al 100% no existe, y que al 99% suele ser muy cara, lo cierto es que es absurdo pretender controlar todos los aspectos ajenos a tus planes, especialmente si estás dando servicio a un cliente o si tienes que interactuar con otras personas.
El plan A era, obviamente, seguir su criterio, aparentemente inamovible. Pero siempre busco alternativas, por si acaso hay alguna forma de hacerlo mejor, más rápido, más barato. Cuando los protocolos son los protocolos, o si tienes poco tiempo y debes dar martillazos a un tornillo, el sistema está cerrado, pero en este caso en particular había margen de mejora y es absurdo no plantearse otros caminos por si sale uno mejor.
El plan B era usar el mismo Excel, pero implementando una serie de macros y formulas que añadiesen funcionalidad a la tabla. El plan C fue esbozar un informe de los que suelo hacer en Word en el que se mezclaban tablas con texto donde, a parte de la potencia visual de la tabla, se pueden añadir párrafos con información extra o con anotaciones importantes. El plan D se me ocurrió en mitad de la noche y lo puse en marcha en plena madrugada, programar un código en JAVA para que una aplicación visual le fuese pidiendo los datos que él quería meter, confirmase con un cuadro de dialogo si la cantidad no estaba dentro de un rango lógico (variaciones superiores al 5% respecto al valor anterior), este los ordenase y lo imprimiese en un documento en formato tabla, misma funcionalidad que el plan A, un poco menos intuitivo en principio pero con un extra de seguridad a prueba de fallos humanos.
No hubo manera. Siempre ha utilizado Excel porque ya te vienen las lineas de la tabla hecha y al final nos quedamos con el plan A, sin funciones ni macros. Un martillo de oro en toda regla.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins)
En los últimos meses he ayudado a un familiar con el control de cuentas, seguros y temas administrativos varios. Su idea era hacer unas tablas en Microsoft Excel con el fin de llevar un control muy visual de sus bienes y de la evolución de estos. A mi Excel me gusta si es para hacer cálculos directamente y usar fórmulas que saquen porcentajes, por ejemplo, pero este familiar sólo quería la visualización en formato tabla. Los cálculos los hace de forma manual, de la vieja escuela, y no hay forma de que cambie de opinión.
Dicen que si haces un plan B, es porque tu plan A no te convence, o porque no estás seguro de tu capacidad. Pues yo estoy seguro de mi capacidad, pero me gusta tener un plan B y un plan C. Siempre. En casi todos los aspectos. Dejando de lado que la seguridad al 100% no existe, y que al 99% suele ser muy cara, lo cierto es que es absurdo pretender controlar todos los aspectos ajenos a tus planes, especialmente si estás dando servicio a un cliente o si tienes que interactuar con otras personas.
El plan A era, obviamente, seguir su criterio, aparentemente inamovible. Pero siempre busco alternativas, por si acaso hay alguna forma de hacerlo mejor, más rápido, más barato. Cuando los protocolos son los protocolos, o si tienes poco tiempo y debes dar martillazos a un tornillo, el sistema está cerrado, pero en este caso en particular había margen de mejora y es absurdo no plantearse otros caminos por si sale uno mejor.
El plan B era usar el mismo Excel, pero implementando una serie de macros y formulas que añadiesen funcionalidad a la tabla. El plan C fue esbozar un informe de los que suelo hacer en Word en el que se mezclaban tablas con texto donde, a parte de la potencia visual de la tabla, se pueden añadir párrafos con información extra o con anotaciones importantes. El plan D se me ocurrió en mitad de la noche y lo puse en marcha en plena madrugada, programar un código en JAVA para que una aplicación visual le fuese pidiendo los datos que él quería meter, confirmase con un cuadro de dialogo si la cantidad no estaba dentro de un rango lógico (variaciones superiores al 5% respecto al valor anterior), este los ordenase y lo imprimiese en un documento en formato tabla, misma funcionalidad que el plan A, un poco menos intuitivo en principio pero con un extra de seguridad a prueba de fallos humanos.
No hubo manera. Siempre ha utilizado Excel porque ya te vienen las lineas de la tabla hecha y al final nos quedamos con el plan A, sin funciones ni macros. Un martillo de oro en toda regla.
martes, 25 de octubre de 2016
Martillo de oro
"Cuando la única herramienta que tienes es un martillo, todo problema comienza a parecerse a un clavo" Abraham Maslow.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 30 segs)
La teoría del martillo de oro es curiosa. Es un termino que usa para definir la tendencia a sobreutilizar una herramienta, programa, proceso o protocolo para todas las incidencias o problemas a resolver, independientemente de la naturaleza de estos.
Existen multiples referencias que lo comparan al afán de un niño pequeño al que le das un martillo de juguete y busca cualquier superficie a la que golpear. Este último análisis es un poco simplista, al fin y al cabo, el ser humano tiende a repetir aquello que funciona, si con un martillo consigues clavar un clavo, quizás al ver un tornillo pienses que puede funcionar. Sólo un entrenamiento específico o un análisis minucioso te llevaría a usar un destornillador si no te has enfrentado al problema antes. El ejemplo es un poco difícil de ver porque tenemos muy interiorizado la utilidad del martillo y del destornillador, pero se puede deducir que no siempre es evidente usar una segunda herramienta si no tenemos conocimiento de ella, o resultados verificados previos.
Desde mi punto de vista no deja de ser una trampa cognitiva, y una forma de evitar caer en ella es fortalecer el pensamiento lateral, formas de ver los problemas con diferentes perspectivas y analizar las posibles soluciones fuera de estructuras ya marcadas. Es una habilidad muy útil cuando te enfrentas a problemas que no necesariamente tienen soluciones estandarizadas, que es bastante común en el mundo de la ingeniería. Afortunadamente es entrenable, hay multitud de juegos de mesa y experimentos que nos ayudan a salir de estructuras de pensamiento predefinidas que nos impiden ver posibles soluciones más eficientes.
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 30 segs)
La teoría del martillo de oro es curiosa. Es un termino que usa para definir la tendencia a sobreutilizar una herramienta, programa, proceso o protocolo para todas las incidencias o problemas a resolver, independientemente de la naturaleza de estos.
Existen multiples referencias que lo comparan al afán de un niño pequeño al que le das un martillo de juguete y busca cualquier superficie a la que golpear. Este último análisis es un poco simplista, al fin y al cabo, el ser humano tiende a repetir aquello que funciona, si con un martillo consigues clavar un clavo, quizás al ver un tornillo pienses que puede funcionar. Sólo un entrenamiento específico o un análisis minucioso te llevaría a usar un destornillador si no te has enfrentado al problema antes. El ejemplo es un poco difícil de ver porque tenemos muy interiorizado la utilidad del martillo y del destornillador, pero se puede deducir que no siempre es evidente usar una segunda herramienta si no tenemos conocimiento de ella, o resultados verificados previos.
Desde mi punto de vista no deja de ser una trampa cognitiva, y una forma de evitar caer en ella es fortalecer el pensamiento lateral, formas de ver los problemas con diferentes perspectivas y analizar las posibles soluciones fuera de estructuras ya marcadas. Es una habilidad muy útil cuando te enfrentas a problemas que no necesariamente tienen soluciones estandarizadas, que es bastante común en el mundo de la ingeniería. Afortunadamente es entrenable, hay multitud de juegos de mesa y experimentos que nos ayudan a salir de estructuras de pensamiento predefinidas que nos impiden ver posibles soluciones más eficientes.
viernes, 21 de octubre de 2016
Ocio en equipo
"Solos,
podemos hacer tan poco y, juntos, podemos hacer tanto..." Helen
Keller
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 mins y 15 segs)
Ya he comentado en varias ocasiones mi afición por los
videojuegos, generalmente los que tienen un factor de gestión de
recursos y estrategia. Actualmente estoy jugando a uno muy distinto
de mis preferencias habituales: Destiny. Es un juego de acción
futurista, de la mano de la última generación de consolas.
Hay un modo de juego en el que 2 equipos de 6 jugadores
se enfrentan entre ellos en un mapa muy abierto con muchos recovecos
y caminos. Al eliminar a un jugador este dejar caer un objeto al
suelo y la puntuación final se basa en cuantos objetos enemigos se
ha recopilado. Para darle un toque más colaborativo, los jugadores
pueden recoger objetos dejados por las bajas de sus propios
compañeros para negarle esos puntos al equipo contrario.
La mejor estrategia es avanzar en bloque. Por un lado la
superioridad numérica te favorece siempre y decanta la balanza a tu
favor, y por otro te permite recoger los objetos caídos de tus
compañeros eliminados y privar al equipo contrario de obtener esos
puntos. Es básico y casi intuitivo.
Es difícil que coincida con mis amigos, así que de vez
en cuando me conecto solo y dejo que los servidores me metan en
grupos con desconocidos. Y es aquí cuando uno se cuestiona cosas. La
teoría es simple (tras un par de rondas es evidente, aunque no te lo
expliquen) y la finalidad es común (ganar). Aunque no nos conozcamos
previamente, la fuerza de la dinámica debería ser suficiente para
tirar adelante. Trato de pegarme a otros jugadores para intentar
funcionar como bloque, ya no digo que cada uno tenga su propia
función, pero al menos partir de una base coherente. El 75% de las
veces tu grupo se disgrega y no juega como equipo, intentan
enfrentarse ellos solos a los contrarios, buscando mejorar sus
marcadores personales aunque no les reporte más recompensa que
satisfacer su ego. Lo que supone que se pierden el 75% de las
partidas y las recompensas por victoria.
Ahora bien, cuando uno coincide con jugadores que saben
qué hay que hacer, es gratificante saber coordinarse con gente a la
que no conoces, ser un engranaje en la máquina que funciona. Con mis
amigos, que llevo compartiendo hobby casi 10 años, ya tenemos unos
papeles asignados y no hace falta casi ni hablar durante las
partidas. Cada uno conoce como funcionan los demás, cuales son sus
defectos y sus puntos fuertes y trata de complementarse. En
diferentes niveles de responsabilidad, pero no deja de ser un equipoque sabe donde está la fregona y quien es el más apto en cadamomento para usarla.
martes, 18 de octubre de 2016
Trabajo en equipo
Entrevistador: En este tipo de proyectos es común que las cosas no
salgan como se planean porque estamos sujetos a muchos cambios ¿Qué
harías si empieza a llover mierda durante el proyecto?
Yo: Asegurarme de saber donde está la fregona.
Fragmento de entrevista personal.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 35 segs)
Uno de los problemas más frecuentes a la hora de trabajar en equipo
es la compenetración de los integrantes del equipo. Ya no digo
equipos internacionales, teniendo que usar otro idioma y amoldarse a
otras costumbres (que ya requiere de cierto carácter específico), si no incluso
en equipos locales con gente del mismo entorno social y lingüístico.
Siempre hablo de proyectos de determinada complejidad, se de primera
mano que un equipo reunido para poner sillas en hileras para un
evento no debería tener muchos problemas, pero generalmente cuanto
más complejo es un tema, más afloran los retos. Los ritmos de cada
uno son distintos, las formas de trabajar difieren, la energía
comprometida no es la misma y los intereses no siempre responden al
bien común y a la buena ejecución del proyecto. De hecho, la
principal función de un buen jefe (llamadlo encargado, coordinador,
etc.) es saber engranar a los componentes del equipo para que la
maquinaria funcione.
No se puede pretender que tu jefe/jefa sepa hacer exactamente lo
mismo que tu, porque para eso supongo que te contrata, pero sí que
sepa como organizar el trabajo del equipo para que puedas hacer tu
parte, dedicarte a lo que sabes, o tener el tiempo para aprenderlo,
además de enfocar tus habilidades para ayudar a otros en sus tareas.
En el terreno personal, siempre he tenido suerte con mis jefes.
En una charla reciente con una de las personas que me encargan
proyectos me comentaba que uno no sabe lo importante que es un buen
equipo hasta que no se enfrenta ante una situación crítica que
requiere precisamente de un equipo bien engrasado. Y lo mucho que
valoraba el poder contar ciegamente con su gente. Al final resumió
todo en una frase, una especie de broma personal: “When is
raining shit massively, you'll better get a bunch of people who knows
where the mop is and who is in the best moment that day to use it”.
viernes, 14 de octubre de 2016
Tango
Y
de repente dije “chan chan”
¿Y?
Y
nada más, se acabó el tango viejo.
Película
“El hijo de la novia”
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 4 mins)
Quizás sea la frase que más me ha marcado en una
película. Uno de los personajes le cuenta al protagonista que tenía
su vida encarrilada, con todo bien atado, y un camionero se llevó
por delante a su mujer e hija. Dice que pasa dos años bebiendo,
perdiendo amigos y el trabajo por el camino, pero una mañana se
despierta hundido, se mira al espejo y se dice “chan chan”. Así
acaba su cuesta abajo y empieza a reconstruirse.
Sin llegar al extremo del personaje de la película, a
veces uno se deja llevar por el desánimo y la falta de motivación y
empieza a viciar su situación con malos hábitos. Hoy, más de un
autónomo, estudiante o desempleado se levantarán tarde y sin ganas
de tirar de su proyecto, y lo que es peor, sucumbirán a ese desánimo
para caer en una especie de inmovilismo que trascenderá mucho más
allá de un día. O, ¿Cuánta gente se queja de su puesto laboral durante
años, perdiendo las ganas y empeorando la calidad de su vida y de su trabajo, sin hacer nada para buscar un nuevo empleo?
Cuando la motivación no aparece, hay que tirar de
oficio, de hacerlo porque hay que hacerlo. Las generaciones anteriores
sabían más de esto que nosotros. Así que ahí van mis consejos,
basados en prueba y error, y que me valen tanto para trabajar en casa
(que es donde me vuelvo más estricto, aunque la mayoría funcionan
también cuando es fuera), como para estudiar, buscar trabajo o
cualquier otro proyecto de forma metódica:
- Plantéate una rutina estricta de horarios para el
sueño. No te despiertes cuando hayas dormido suficiente, ni te
acuestes sólo cuando tengas sueño. Mi día empieza a las 7 de la
mañana y acaba a las 11 de la noche, salvo emergencias. Soy flexible porque uno no
siempre está igual, pero la flexibilidad es de 15 minutos arriba o
abajo. Hay que limitar las excusas, ni acabar de ver la película
(casi todas las cadenas tienen un servicio de televisión a la
carta), ni levantarme más tarde porque has tenido unos cuantos días
productivos y has avanzado suficiente, para eso está el fin de
semana. Las rutinas son difíciles de asumir, y si te las saltas un
par de veces seguidas, las pierdes rápidamente. Aunque sea el
trabajo fuera de casa quien marca tus horarios, sigue con la rutina,
es bueno dormir bien para rendir mejor.
- Haz ejercicio. Yo suelo hacerlo a primera hora. Cuando
otros están encerrados en sus coches, o en el tren, es buen momento
para activar el cuerpo con algo de ejercicio. No hace falta matarse
en el gimnasio durante dos horas, pero algunos ejercicios ya marcan
diferencias, las hormonas generadas nos ayudan a centrarnos en el trabajo.
Ya lo adelantaba en el post del martes. Lo más duro es
empezar, y arrancar los días que ya nos despertamos cansados, no hay
que pensarlo mucho, ponte las zapatillas y sal a pensarlo en la
calle. Si trabajas fuera y no te ves capaz de salir a correr, volver
y ducharte para ir a trabajar, intenta bajarte una parada antes o
dejar el coche aparcado a un par de manzanas del trabajo y haz el
resto caminando.
- Vístete como si fueras a trabajar. O al menos casi,
no es necesario ponerse el traje, pero es bueno marcar una diferencia
entre “estar en casa para trabajar” y “estar en casa
descansando”. Parece una tontería, pero la mente es curiosa y hace
conexiones sorprendentes. Si no puedes ir al trabajo en ropa
deportiva, no trabajes desde casa en ropa deportiva.
- Delimita tu espacio de trabajo frente a familiares,
compañeros de piso o compañeros de trabajo. A nadie le gusta que
saques tu móvil y empieces a trabajar cuando estás con ellos de
ocio, que entiendan que no puedes estar de charla cuando estás de
trabajo.
- No hay que trabajar duro, hay que trabajar
inteligente. Este principio es la alma mater de los ingenieros, cuya
función histórica ha sido desarrollar soluciones que nos lleven a
hacer mayor trabajo con menor esfuerzo. Casi todos los temas que me
encargan vienen con fechas límite cercanas, la tentación de ponerme
en modo vikingo y atacar la pila de tareas es enorme, pero he
descubierto que me renta más dedicar un tiempo a organizarme, y
luego ya ponerme a trabajar. Hay
tareas que se hacen varias veces, o a las que tienes que volver
recurrentemente, por mala planificación.
- Olvídate del móvil. No se otros, pero yo soy como un
tren de mercancías, necesito un tiempo de concentración en un tema
para empezar a coger ritmo y ser eficiente, si me paro a ver el
whatsapp o el correo, luego tengo que volver a arrancar y no dejo de
funcionar a medio gas. Prefiero no hacer descansos durante 3 o 4 horas para aprovechar el tirón y descansar más tiempo después.
Sólo atiendo a llamadas, y para eso tampoco me hace falta mirar el
móvil cada 10 minutos. La dependencia del móvil hace bajar elrendimiento hasta un 26%.
Lo más importante es conocerse uno mismo, y buscarse los métodos que te funcionan. Habrá quien prefiera meditación a deporte, o que el ritual del desayuno le ayude a centrarse y necesite dedicarle una hora. Todo es probar y evitar que sea la pereza o el miedo la que te dicte tu día a día.
Lo más importante es conocerse uno mismo, y buscarse los métodos que te funcionan. Habrá quien prefiera meditación a deporte, o que el ritual del desayuno le ayude a centrarse y necesite dedicarle una hora. Todo es probar y evitar que sea la pereza o el miedo la que te dicte tu día a día.
martes, 11 de octubre de 2016
Motivación
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 1 min y 30 segs)
En multitud de ocasiones he hablado en este blog sobre
la importancia de una buena política de motivación con los
empleados
(aquí y aquí).
Un empleado motivado y uno desmotivado generalmente cobran lo mismo,
y el primero ofrece más rendimiento. Pero, ¿es siempre
responsabilidad del empleador?.
Uno no siempre se levanta con ganas de comerse el mundo.
Una discusión con la pareja, una mala noticia, no haber dormido
bien, hormonas (suena a broma, pero hacer deporte es un importante
elemento motivador), etc.. Por mucho que intentemos separar
ambientes, lo personal nos acompaña al trabajo, y lo laboral nos
acompaña a casa. Ambos se retroalimentan.
Esta semana el post del martes (más técnico) y el del
viernes (más personal) van a mezclarse un poco. Cuando la motivación
depende de la empresa el abanico de opciones es más estándar,
mejores prestaciones, reconocimiento de encargados o compañeros,
retribuciones no monetarias, o flexibilidad de horarios. Cuando
depende de cada uno inevitablemente se convierte en un maremágnum de
opciones y de pequeños trucos personales.
En la última etapa de mi vida laboral buena parte mis
proyectos los hago desde casa, se puede pensar que es ideal trabajar
desde tu propia casa sin horarios fijos. Cuando lo comento en ciertos
ambientes, algunos incluso me dicen que debe ser estupendo trabajar
en pijama y bata.
No es tan sencillo, y no lo digo por no tener bata, que
no la tengo, si no porque hay que ser muy estrictos para llegar al
punto de ser eficiente. Un trabajo presencial también requiere de
esa ayuda extra para rendir mejor, pero existen más factores
externos: te controlan, el ambiente es propicio o un buen líder
puede tirar hacia delante cuando otros no quieren moverse. En tu
casa, en el mejor de los casos, estás tu sólo con todo ese trabajo
por hacer.
viernes, 7 de octubre de 2016
Costumbres
"Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes
empresas." Demóstenes.
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 5 segs)
Estos días he hablado con gente de fuera de mi círculo habitual, y salió el tema de los viajes al extranjero y la forma de beber más allá de nuestras fronteras. Así que he rememorado mis jornadas en Irlanda. Allí el concepto de las tapas no se lleva. Si quieres algo extra debes
pedirlo, y por supuesto, en los pubs normales, salvo para desayunar,
no tienen más que patatas fritas de bolsa y chocolatinas. El tema de
la comida es casi exclusivo de restaurantes con precios cercanos a lo
prohibitivo. Dado que su consumo de alcohol es constante, y yo suelo
intentar integrarme bien en el ambiente, más de una vez me veía con
la necesidad de picotear algo con tanta cerveza.
Nunca me emborraché, mis jornadas de trabajo eran largas y sentía
una gran responsabilidad con mi cometido, así que siempre controlé
cuanto bebía para no pasarme y notar las consecuencias al día
siguiente, lo que me hizo ganarme el apodo de “spanish little girl”
en la familia que me alojaba.
Solía parar en la quinta pinta (mi limite de cerveza negra), lo que
era realmente pronto y me dejaba mucho tiempo a lo largo de la noche
para ver como los demás iban perdiendo la sobriedad, y a menudo la
verticalidad. Echaba mucho de menos el concepto de sentarme
tranquilamente en una terraza con unas raciones y unas cañas.
Si hubiera habido un lugar así, con mis costumbres, sin duda hubiera
sido usuario asiduo en los domingos libres, y seguramente hubiera coincidido con unos
cuantos españoles, deseosos de tener un rinconcito con sus
costumbres.
martes, 4 de octubre de 2016
Autolavado
"Escoger el momento es ahorrar tiempo." Francis Bacon
(tiempo de lectura medio estimado: 1 min y 40 segs)
Hay en Leganés un barrio formado por extremeños y andaluces, la
mayor parte de ellos con raíces en pueblos medianos o grandes, donde
el campo no daba para mucho y que vinieron a Madrid a buscarse la
vida en los 50, 60 y 70. A estas alturas un buen porcentaje de ellos
se han vuelto al pueblo a disfrutar de su jubilación, o se han
movido a otros barrios.
Actualmente el barrio está repleto de
edificios viejos, casi todos levantados en el boom de hace décadas.
Sucesivas obras de mejora han dado un buen lavado de cara a las vías
principales y tiene zonas bastante agradables, pero en el callejeo
por su urbanismo desordenado se aprecia un cierto deterioro. Por
mucho que pretendas cuidar una vivienda vieja, si no te dejas mucho
dinero en ello se acaba notando su edad. No es exagerado, pero es
palpable. Esto supone que los precios de casas y los alquileres sean
más baratos que en el resto de la ciudad. Y que los jubilados deban
compartir sus calles con la nueva población que parte con un
presupuesto más ajustado, mayormente inmigrantes subsaharianos,
latinos o estudiantes de la Universidad, que está en Leganés
centro, pero colindando con este barrio.
Tengo que cruzarlo con cierta frecuencia y el otro día decidí
callejear un poco. Vi un local repleto de gente, el único negocio
con tirón, por encima incluso de los bares de aspecto ochentero (y
no porque se lleve, si no porque nunca se han remodelado) con
jubilados jugando al dominó: una lavandería de autoservicio.
No se si lo ha montado alguien de aquí con mucha visión de futuro
o, lo más probable, un inmigrante que ha traído esa costumbre, tan
ajena a nosotros, de su propio entorno. Sólo he visto otra en
Leganés pegando a la Universidad, intuyo que aprovechando el tirón
de los estudiantes, pero con aparente bastante menos afluencia.
Aunque su público no sea la gente de aquí, que casi todos tenemos
lavadoras en casa y la costumbre de lavar nuestra ropa dentro de
casa, el dueño ha elegido el sitio y momento idóneo para montar tan
peculiar negocio.
viernes, 30 de septiembre de 2016
Post-venta
"Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a
demostrar algo." Thomas Alva Edison
(tiempo de lectura medio estimado, sin links: 2 min y 15 segs)
El post del martes no es casualidad, viene motivado una experiencia personal reciente.
Fue a determinada tienda de productos de electrónica, una de las grandes cadenas que se publicitan con frecuencia en televisión. Quería comprar una radio-CD para la cocina de mi madre y elegí uno de los modelos que mejores prestaciones de audio tenía, aunque no el tope de gama, era más caro que la media.
Cuando abrimos la caja en casa vimos que la cubierta tenía huellas y pequeños arañazos, sin duda por haber sido usado antes. No soy especialmente exigente con estas cosas y tampoco era algo exagerado, si funcionaba no pensaba devolverlo, aunque sospechaba que daría problemas y por eso alguien lo había devuelto antes. Pues bien, tras un par de semanas de uso, descubrimos que con los CDs de mp3 saltaba, cada pocos minutos tenía un pequeño parón de un segundo. No soy exigente con las apariencias, pero sí con el funcionamiento, así que fui a devolverlo.
A pesar de que ya se había pasado por unos días el plazo de devolución, me atendió una persona muy simpática que no me puso ningún problema, me dieron otro sin preguntarme nada (este evidentemente nuevo) y en menos de un minuto había solventado el problema. Ahora sí funciona y la sensación es positiva.
No sería suficiente para motivar un post, salvo porque en esa misma tienda ya tuve problemas hace unos meses, concretamente la que motivó este parrafo de esa entrada:
"Mi siguiente destino fue una famosa tienda de electrónica, aunque su catálogo de componentes de ordenador es muy reducido, siempre tienen algunos modelos de cada cosa para salir al paso. Me llevé una de las fuentes con la potencia que quería. Volví a casa y me dispuse a hacer las cosas bien. Voltímetro en mano fui conectando elemento a elemento y midiendo el voltaje de salida, tomando notas de medidas y de mis procesos de instalación (como si montase un avión). Al conectar la placa base, el procesador y la caja se encendió durante unos segundos, todo marcaba las tensiones adecuadas. Se apagó solo antes de iniciar Windows. Y al reencender saltó un chispazo de la fuente. Volví a la segunda tienda y pedí hablar con servicio técnico, que yo creía experimentado por el volumen de ventas, que sólo supo decirme "¿has enganchado el enchufe a la red?", le dije que sí y le enseñé mis notas explicándole mi proceso de montaje, "entonces, ¿seguro que estaba el interruptor encendido?". Pedí que me devolvieran mi dinero y me fui muy enfadado."
Suelo ser bastante bastante coherente a la hora de no usar servicios en negocios que me generan malas experiencias, no me gusta montar espectáculos ni discutir en malos términos, pero me pierden como cliente. Por alguna razón, y tiene que ver con el efecto Peak-end, suelo volver a la tienda protagonista de esta historia. Aunque sus productos no siempre me ofrezcan una buena experiencia, su post-venta es tan rematadamente bueno que suelo olvidar la mala experiencia, o al menos relativizarla. Estoy seguro que con algunas malas experiencia más acabaré por tacharla de mi lista, pero han conseguido aguantar más que muchos otros negocios por el simple hecho de cuidar especialmente el tramo final del intercambio comercial.
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